Quien primero escribió la historia medicinal de las Indias orientales fué el doctor portugués llamado García de Orta: el cual la dió á la estampa en Goa, con el título de Coloquios dos simples, drogas é cousas medicinais da India[90].
Esta obra, aunque tiene muchos grados de purisimo mérito, no solo por ser la primera en su clase, sino por haber salido de la pluma de un tan sabio varon como García de Orta, tambien está afeada por muchos i mui graves errores. Véase de la suerte que habla de estos coloquios Gaspar Acosta en el prólogo de su tratado de las drogas i medicinas de las Indias orientales.
«Así como su obra trata de diversas medicinas i plantas i otras cosas pertenecientes á la salud humana, así tambien trata de otras que son inútiles i sin algun provecho para ella, siéndole forzoso tratallas por seguir el estilo de diálogos, dó los que hablan suelen divertirse i derramarse fuera de lo que toca á su principal propósito, no se dejando de hallar á cada paso muchos errores, que, aunque la buena fama i autoridad del autor nos persuadan no ser suyos, sino del descuido de los impresores que en aquella ciudad de Goa, donde él escribió, no se hallan tan limados como por estas partes, no dejan de causar molestia i dar enfado al que los lee. No faltó tambien otra perfeccion sustancial á la obra que son las pinturas i dibujos de las plantas de que trata, que ocupado el Dr. Orta en otras cosas mas graves, i que mas debian importarle, dejó de ingerirlas en ellas. Paresciéndome á mí que en esta nuestra nacion seria aquel libro de grande provecho, si se diese noticia de las cosas buenas que en él hai, mostrándose con sus ejemplos i figuras para mejor conocerlas, i que esto no lo podria hacer, sino quien ocularmente con sus mismos ojos las hubiese visto i esperimentado, celoso del bien desta tierra con la caridad que á mis prójimos debo, deliberé tomar este trabajo i debujar al vivo cada planta, sacada de raiz, á vueltas de otras muchas cosas que yo ví.»
De forma que si García de Orta merece grande alabanza por ser el primero que dió á conocer en lengua vulgar la historia medicinal de las dilatadas Indias orientales, no menor merece Gaspar de Acosta así por haberla aumentado i corregido como por haber representado en breves dibujos la mayor parte de las plantas, cuyas virtudes i escelencias i provechos para la salud humana declaraba en el discurso de su tratado.
El licenciado Juan de Costa, catedrático en la universidad de Salamanca, decia: «que despues de cotejar detenidamente una i otra obra, vino en conocimiento de que Orta solo dibujó las primeras líneas, y que Acosta puso las vivas colores; pues puso en perfeccion lo que él habia comenzado.»
El mismo licenciado, amigo del autor, dice tambien que la obra de Acosta, «no fué criada como otra en los descansos de sus naturalezas i patrias, sino en la dureza de tristes cautiverios, cual él los padeció en la Africa, en la Asia i en la China. Allí probó i esperimentó con el trabajo que se puede pensar todo lo que escribe de plantas i drogas.»
Además de sus observaciones i de haber consultado con cuantos autores griegos, latinos i árabes trataron de la materia, comunicó sobre ella en su peregrinacion por las Indias con los mejores i mas celebrados médicos de aquella edad arábigos, persas, turcos, bracmanes, chinos, malayos i otros de otras naciones.
Así pudo escribir con tanto acierto su obra, i llamarla un verdadero trasunto i retrato de muchas plantas medicinales, no conocidas, ni vistas por ninguno de los antiguos que en esta materia escribieron.
Cuando dió Acosta este tratado á la estampa, se ocupaba en componer otro mayor i mas copioso para hablar á la larga de las mas de las yerbas, plantas, frutos, aves i animales, así terrestres como acuáticos que habia en las Indias orientales, no dibujados aun en aquella edad, i de los cuales mui poco había hasta entonces escrito por médicos i filósofos. Pero con grave dolor de los curiosos, ó no terminó Acosta su obra porque la muerte le atajó los pasos, ó si le dió dichoso fin, aun no ha sido encontrada.
La obra de Cristóbal de Acosta fué luego traducida en lengua italiana con el título de Noticia de las drogas de la India, i publicada en Venecia el año de 1585. Tambien fué traducida en lengua francesa por Antonio Collin.