[32] En la historia que se dice del moro Rasis se encuentran estas palabras.—«El otro es el castillo de Granada, el que llaman VILLA DE JUDÍOS, é esta es la mas antigua villa que en término de Elibera ha, é pobláronla los judíos.»

[33] Madrid, 1781.

[34] Puede verse el diseño de esta llave en los Anales de Sevilla, por don Diego Ortiz de Zúñiga.—Madrid, 1677.

[35] Año de 1262.

[36] Partida 3.ª, tit. 24, lei 2.ª = «Otrosí se deben mucho guardar de predicar nin convertir ningund cristiano que se torne judío, alabando su ley é denostando la nuestra. E cualquier que contra esto ficiere debe morir por ende é perder lo que ha.»

[37] En la partida i título citados lei 11.—«E si algund judio non levare aquella señal, mandamos que peche por cada vegada que fuere fallado sin ella X maravedís de oro, é si non oviere de que los pechar resciba X azotes públicamente por ella.»

[38] Partida i título citados, tít. 8.º =«Que ningund cristiano non reciba melezinamiento, nin purga que sea fecha por mano de judíos; pero bien puede recibirlo por consejo de algund sabidor, tan solamente que sea fecho por mano de cristiano que conozca é entienda las cosas que son en ella.»

[39] Partida i título citados, lei 8.ª—«Que ningund cristiano nin cristiana non convide á ningund judío, nin judía, nin resciba otrosí convite de ellos para comer nin beber en uno, nin beban del vino que es fecho por mano dellos. E aun mandamos que ningund judío non sea osado de bañarse en un baño con los cristianos.» El primer escritor español que se burló de los que creian en las brujas fué el sabio médico segoviano Andrés Laguna. En su traduccion é ilustracion de la obra de Pedacio Dioscórides Anazarbeo declara las materias que componian los ungüentos hechos para aplicarlos a varias partes del cuerpo por las llamadas brujas. Por ser mui curiosas sus palabras van aqui puestas, para divertimiento de los curiosos.—Hablando de unos brujos presos en Nancy el año de 1545, dice:—«Entre otras cosas que se hallaron en la hermita de aquellos brujos fué una olla medio llena de un cierto ungüento verde, como el del Populeon, con el cual se untaban, cuyo olor era tan grave i pesado que mostraba ser compuesto de yerbas en último grado frias y soporíferas, cuales son la cicuta, el solano, el beleño y la mandrágora, del cual ungüento por medio del alguacil que me era amigo, procuré hacer un buen bote, con que despues en la ciudad de Metz hice untar de pies a cabeza la mujer del verdugo que de celos de su marido habia totalmente perdido el sueño, i vuéltose quasi medio frenética; i esto ansí por ser el tal sugeto muy apto, en quien se podian hacer semejantes pruebas como por haber probado infinitos otros remedios en balde, i parecerme que aquel era mui á propósito i no podia dejar de la aprovechar, segun de su olor i color fácilmente se colegia. La cual súbito en siendo untada, con los ojos abiertos como conejo, pareciendo tambien ella propiamente una liebre cocida, se adurmió de un tan profundo sueño que jamás pensé despertarla. Por donde con fuertes ligaduras y frictiones de las estremidades, con perfusiones de aceite, costino y de euforbio, con sahumerios y humo á narices, y finalmente con ventosas, le dí tal priesa que al cabo de treinta y seis horas la restituí en su juicio y acuerdo, aunque la primera palabra que habló fué:—¿Por qué en mal punto me despertasteis; que estaba rodeada de todos los placeres i deleites del mundo? Y vueltos á su marido los ojos, díjole sonriéndose:—Tacaño, hágote saber que te he puesto el cuerno, i con un galan mas mozo y mas estirado que tú.—Y diciendo otras cosas muchas y muy estrañas se deshacia porque de allí nos fuésemos y la dejásemos volver á su dulce sueño: del cual poco á poco la divertimos, aunque siempre le quedaron ciertas opiniones vanas en la cabeza. De donde podemos congeturar que todo cuanto dicen y hacen las desventuradas brujas es sueño causado de brevajes y unciones muy frias: las cuales de tal suerte les corrompen la memoria y la fantasía, que se imaginan las cuitadillas i aun firmisimamente creen haber hecho despiertas todo cuanto soñaron durmiendo.... Los cuales accidentes no pueden proceder de otra causa sino de la escesiva frialdad del ungüento que las traspasa todas y se les mete en los tuétanos.» ANDRES LAGUNA.Pedacio Dioscórides Anazarbeo, de la materia medicinal, traducido de la lengua griega en la vulgar castellana, é ilustrado con claras i sustanciales anotaciones.—Anvers, 1555.—Salamanca, 1570. (Estas dos ediciones no fueron conocidas de Nicolás Antonio, puesto que en su Biblioteca pone como primera la hecha en Salamanca el año de 1586.)

[40] Chronica de las tres ordenes i cavallerias de Sanctiago, Calatrava i Alcántara.—Toledo, 1572.

[41] Don Pablo de Santa María en su Escrutinio Dist. 6.ª cap. 10, dice: «Consecuenter etiam rex Henricus secundus bonæ memoriæ frater ejus qui regnum fratris habuit, multas cædes, seu strapes ante quam regnasset in judæis fecit tam in urbe Toletana, quam in quibusdam allis, villis et castris in confinibus regni Castellæ existentibus. Et cum hujusmodi rex Henricus secundus regnavit, regno acepto á fratre suo Petro, ipse instituit in curiis generalibus, quod judæi portarent signum distinctionis in suis vestibus, prout jura canonica volunt; quod tamen nunquam fuit, auditum in Hispania, sed in distincte cuin fidelibus conversabantur: ex quo multa enormia et divina legis defformia sequebantur.»