LA SOMBRA DE DARÍO
Ya que el antiguo respeto se te representa en tu ánimo, y te embarga, pero tú, (a ATOSSA) anciana que un día fuiste la compañera de mi lecho, noble esposa, da tregua al llanto y a los gemidos, y dime: ¿qué sucede? Habla sin rebozo. Dió naturaleza por patrimonio a los humanos las adversidades. Del mar y de la tierra salen infortunios infinitos, y vienen sobre el hombre cuando su vida se dilata algún tanto.
ATOSSA
¡Oh tú, cuya venturosa fortuna superó la prosperidad de todos los hombres; pues mientras viste la luz del sol, pasaste los serenos años de tu vida en felicidad envidiable, siendo como un dios para los Persas! ¡Ahora también te digo dichoso, que moriste antes de ver el abismo de nuestros infortunios! Oye en breves razones todo lo sucedido. Para decirlo con una sola palabra: pereció el poderío de los Persas.
LA SOMBRA DE DARÍO
Y ¿de qué modo? ¿Ha sido el azote de la peste, ha sido la discordia, quién ha destruído el reino?
ATOSSA
Nada menos que eso, sino que todo nuestro ejército quedó exterminado cerca de Atenas.
LA SOMBRA DE DARÍO
¿Y cuál de mis hijos fué el que llevó allí sus armas? dime.