Bien venido seas, enviado del ejército aqueo.

MENSAJERO

Sí que soy bien venido. Ya pueden los dioses mandarme morir; no me negaré a su voluntad.

CORO

¿Te atormentaba la nostalgia de la patria?

MENSAJERO

Sí, tanto que la alegría arranca lágrimas de mis ojos.

CORO

¿Padecíais, pues, como nosotros de ese dulce mal?

MENSAJERO