CLITEMNESTRA

Si ya no es como las golondrinas que tienen un habla bárbara e ignorada, mis razones habrán penetrado en su ánimo, y me obedecerá.

CORO

Síguela. Te ha dicho lo mejor que pudieras oír en el trance en que te hallas. Levántate y baja de ese carro.

CLITEMNESTRA

No tengo ahora vagar para esperarte aquí a la puerta, que ya están prontas allá dentro junto al hogar, las ovejas que han de ser sacrificadas a los dioses, en acción de gracias por un beneficio que no esperamos jamás. — Conque tú si has de obedecer, no tardes, y si es que desconoces la lengua y no entiendes mis palabras, a lo menos respóndame tu mano por señas como hacen los bárbaros.

CORO

Bien se está viendo que la extranjera necesita de intérprete para explicarse. Parece una bestia brava recién cogida.

CLITEMNESTRA

Sí, ella está loca, y sólo atiende a su loco consejo. Acaba de dejar su patria, recién conquistada, y viene aquí cautiva, y no aprenderá a sufrir el freno hasta que no desfogue la sangrienta espuma de su cólera. Pues no más hablarla para que me desprecie.