No; diríase que es el hedor de los sepulcros.
CORO
A lo que tú dices, no son perfumes de Siria los de esa casa.
CASANDRA
Pero vamos ya. Lloraré en ese palacio mi muerte y la muerte de Agamemnón. — Basta ya de vida. — ¡Ay huéspedes míos! No tiemblo sin razón como el pajarillo a la vista del zarzal. Dad testimonio de ello cuando yo sea muerta; cuando una mujer pague mi vida con su vida, y un hombre expíe con su sangre la sangre del infeliz esposo de una mala esposa. Venid en lo que os pide quien por toda hospitalidad va a recibir la muerte.
CORO
¡Oh infeliz! Lloro el destino que te anuncian los dioses.
CASANDRA
Una sola palabra: todavía quiero lamentar mi muerte una sola vez. ¡Oh Helios! por esos tus rayos que no volveré a ver más, yo te pido que mis odiosos asesinos reciban de mis vengadores el pago de la fácil muerte de una esclava indefensa.
(Entra en el palacio de Agamemnón.)