CORO

¡Oh condición de las cosas humanas! Prósperas, cualquiera sombra os pone en huída; adversas, el frote de una esponja húmeda basta para borrar vuestra imagen. Olvido que entre todas las desdichas es la más digna de ser lamentada.

Jamás se sacian de felicidad los mortales. Ninguno hay que os cierre las puertas de esos ricos alcázares, que las gentes señalan con el dedo por su magnificencia, y os rechace diciendo: no entréis ahí. Y bien, he ahí a Agamemnón, a quien concedieron los bienaventurados que conquistase la ciudad de Príamo, y volviese colmado de honores por los dioses; pues si ahora tiene que pagar la sangre en otro tiempo vertida; si su muerte ha de satisfacer por otras muertes; si han de consumarse sangrientas venganzas, ¿cuál será el mortal que en oyendo esto pueda jactarse de haber nacido con buena estrella?

AGAMEMNÓN (Dentro.)

¡Ay de mí que me hirieron de muerte!

PRIMER SEMICORO

¡Callad! ¿Quién clama? ¿Quién es muerto?

AGAMEMNÓN

¡Ay de mí, otra vez segundaron el golpe!

SEGUNDO SEMICORO