Oíd nuestros ruegos, dioses inferiores; mostraos propicios a estos hijos; ayudadlos y dadles la victoria.

ORESTES

Padre, a quien fué negado morir como muere un rey, hazme dueño y señor de tu palacio: yo te lo pido.

ELECTRA

Y yo también necesito de ti, padre, tanto como él, si he de escapar de la muerte y he de dársela a Egisto con golpe certero.

ORESTES

Y así podríamos ofrecerte los banquetes acostumbrados entre los mortales. Donde no, tú serás el menospreciado y sin honores ningunos, entre tantos otros manes como se regalan con el oloroso perfume de los sacrificios consagrados a los muertos.

ELECTRA

Y el día de mis bodas traeré yo de la casa paterna ricos dones que ofrecerte del caudal de mi herencia; y antes que todo será esta tumba el venerado objeto de mi culto.

ORESTES