¿Cómo defiendes su absolución? Considéralo. Este hombre regó la tierra con la sangre de su madre, con la sangre que corre por sus venas: y ¿ha de ir después a Argos y ha de habitar la casa de su padre? ¿A qué aras públicas se atreverá él a acercarse? ¿Qué cofradía habrá que le reciba a sus ceremonias y lustraciones?
APOLO
También contestaré a esto; reconoce tú la verdad de mis razones. No es la madre engendradora del que llaman su hijo, sino sólo nodriza del germen sembrado en sus entrañas. Quien con ella se junta es el que engendra. La mujer es como huéspeda que recibe en hospedaje el germen de otro y le guarda, si el cielo no dispone otra cosa. Te daré la prueba de mi proposición. Se puede llegar a ser padre sin necesidad de madre, y de ello aquí tenemos un testigo, la hija de Zeus Olímpico, que no se nutrió en las tinieblas de materno seno; pero criatura cual diosa ninguna hubiese podido engendrarla. (A ATENA.) En cuanto a mí, ¡oh Palas!, yo engrandeceré a tu ciudad y pueblo, como sé hacerlo; yo que envié a mi suplicante a tus aras para que en todo tiempo fuese tu amigo fiel, y por que te le granjeases por aliado, oh diosa, a él y a sus descendientes. ¡Así se mantenga y se ratifique esta alianza para siempre en las futuras edades!
ATENA
La causa está ya bastante dilucidada; consultad, pues, con vuestra conciencia, oh jueces, y votad en justicia.
APOLO (a los jueces.)
Atended a lo que habéis oído, y al dar vuestros votos, oh huéspedes míos, respetad en vuestro corazón el juramento que prestasteis.
ATENA (al CORO.)
Y ahora, ¿qué he de hacer yo para que no tengáis que acusarme jamás?
CORO