Yo he disparado todas mis fechas, y espero a ver cómo se decide el combate.
ATENA
Ciudadanos de Atenas, que vais a juzgar por primera vez en causa de sangre, mirad ahora la institución que yo fundo. En adelante subsistirá por siempre en el pueblo de Egeo este senado de jueces. Se asentará en esta colina donde acamparon las Amazonas y pusieron sus tiendas cuando con ejército poderoso vinieron en son de guerra contra Teseo y su recién edificada ciudad, y frente de sus torres alzaron otras torres. En este lugar ofrecieron sacrificios al dios Ares, con que esta roca tomó el nombre de Areópago, y aquí velarán por los ciudadanos el respeto y el temor, igual de día que de noche, y contendrán la injusticia mientras los mismos ciudadanos no alteren las leyes: que si mezcláis con sucias y cenagosas aguas las claras linfas de una fuente, no encontraréis después dónde beber. Oíd mi consejo, ciudadanos que habéis de mirar por la república: no rindáis culto a la anarquía ni al despotismo; pero no desterréis de la ciudad todo temor, que sin temor no hay hombre justo. Mirad, pues, con temerosa y merecida reverencia la majestad de este senado, porque así tengáis un baluarte defensor de vuestra ciudad y patria, cual no lo tiene pueblo en el mundo, ni se hallaría entre los Escithas ni en la tierra de Pélope. Yo os doy un tribunal que nadie podrá cohechar; venerando, severo, guarda de esta ciudad, que velará por los que duermen. Sirvan en lo venidero a mis ciudadanos estas advertencias que les dirijo. Y ahora levantaos, y dad vuestro voto, y sentenciad esta causa con respeto a vuestros juramentos. He dicho.
CORO
Os aconsejamos que no nos tratéis con menosprecio; que pesaríamos harto gravemente sobre vuestra tierra.
APOLO
Y yo os mando que respetéis mis oráculos, que son los de Zeus, y no hagáis que salgan vanos.
CORO
No te cuides de causas de sangre que no son de tu incumbencia, pues, si te obstinas, ya no habrá más santidad en tus oráculos.
APOLO