CORO
Bien has dicho acerca de mi traje. Pero ante todo, ¿estoy hablando con un ciudadano, o con algún sacerdote, custodio de los templos, o con el Jefe de la ciudad?
REY
Por lo que a eso hace, descuida, y responde a mis preguntas: explícate sin temor ninguno. Porque yo soy Pelasgo, rey de esta comarca, hijo del terrígena Palectón. El pueblo que posee esta tierra y coge sus frutos, son los Pelasgos, que como es razón, toman su nombre de mí que los gobierno. Domino en toda la región que atraviesa el sagrado Estrimonio al poniente, y encierro dentro de mis fronteras la tierra de los Perrebos, y las que hay más allá del Pindo, aledañas de los Peonios, y los montes de Dodona. De la otra parte tengo por límites las aguas del mar. Tales son mis dominios. De antiguo se llama a este suelo comarca de Apis, en honor del médico Apis, hijo de Apolo, a la vez médico y profeta, el cual de las playas de Naupactia vino aquí y limpió nuestros campos de aquellas alimañas que devoraban a los hombres, las cuales había arrojado de sí esta tierra manchada con antiguos delitos; y de las bestias fieras, y de la multitud de dragones que nos hacían vecindad terrible. Y porque Apis con sus remedios nos libró de nuestros males y exterminó los monstruos, mereció de los Argivos tributo de alabanza, y que siempre hagamos memoria de él en nuestras preces. Ya que sabes de mí quién soy, puedes decirme tu linaje y proseguir tu historia; mas te advierto que mi ciudad no es aficionada a discursos largos.
CORO
Breve y clara será la respuesta. Nosotras nos gloriamos de ser de raza argiva; de la sangre de aquella becerrilla que tuvo nobilísimo hijo. Esta es la verdad, que estoy pronta a probar cumplidamente.
REY
¡Oh extranjeras! no puedo creer lo que decís sobre que sois de nuestra raza argiva. Más bien parecéis mujeres de la Libia; pero en manera ninguna de nuestro país. El Nilo debe haber sido quien crió planta tal, porque tenéis todo el sello que en el molde de sus mujeres imprimen a sus obras los maridos Ciprios. He oído también que los Indios nómadas, que viven vecinos a los Etíopes, se valen de camellos que a la vez les sirven de cabalgaduras y bestias de carga. Y aun si fueseis armadas de arcos, de cierto que os tomaría por aquellas Amazonas que dicen que viven sin maridos y se alimentan de carne cruda. Pero vosotras me enteraréis de todo, y así podré saber cómo es que sois de sangre y procedencia argiva.
CORO
Se cuenta que Io, que fué en otro tiempo custodia del templo de Hera, nació en este suelo de Argos; aquella de la cual habrás oído tantas veces...