REY
Tiemblo al ver esos ramos dando sombra a las aras de nuestros dioses.
SEMICORO
¡Pesado es, en verdad, el enojo de Zeus; del dios que vela por los suplicantes!
CORO
Hijo de Palectón, rey de los Pelasgos, escúchame con benevolencia. Mírame postrada ante ti, fugitiva y errante como vaquita perseguida del lobo, que se sube a las rocas escarpadas, y desde allí avisa con sus mugidos al pastor el peligro en que se halla, esperando que la acorra.
REY
Estoy viendo todas estas tiernas doncellas acogidas a la sombra de esos verdes ramos con que imploran protección en nombre de nuestros dioses tutelares.
¡Ojalá sea sin daño para nosotros la venida de estas oriundas de Argos, que hoy solicitan su hospitalidad, y que no nos traiga alguna guerra este improviso y no esperado suceso! ¡Que Argos no tiene necesidad ahora de tales aventuras!
CORO