SEGUNDO SEMICORO
Porque no te atrevas curiosa a las cosas divinas.
PRIMER SEMICORO
¡Soberano Zeus, líbranos de un himeneo funesto y aborrecido! Tú libraste a Io de sus males, acariciándola con mano que la volvió la salud. ¡Dichosa fuerza aquélla, donde se engendró nuestro linaje!
SEGUNDO SEMICORO
¡Danos la victoria, que somos débiles mujeres! ¡Permita el cielo que entre dos males tan sólo padezca el menor, templado siquiera con algún bien! Alcancen mis súplicas que la Justicia triunfe de sus enemigos con ayuda de los dioses.
APÉNDICE
LOS POETAS TRÁGICOS