CORO

Gracias a los dioses habitamos hoy una ciudad que no ha sido tomada, y nuestras torres rechazan a la impetuosa muchedumbre enemiga. ¿Qué hay de odioso y reprensible en esto que digo?

ETEOCLES

No te niego que honres al linaje de los inmortales; pero de modo que no vuelvas pusilánimes a nuestros defensores. Permanece serena, y no hagas extremos de dolor.

CORO

Oí de improviso estrepitoso tumulto, y trémula y aterrada me refugié en esta acrópolis, venerando sagrario de nuestros dioses.

ETEOCLES

Pues ahora, si oís hablar de muertos y heridos, no los recibáis con sollozos, que con esa carnicería de hombres se alimenta Ares.

CORO

¡Oigo el relinchar de los caballos!