CORO
Dila cuanto antes, y así la sabré pronto.
ETEOCLES
Que calles, ¡infeliz! y no atemorices a nuestros amigos.
CORO
Me callo. Sufriré con los demás lo que está decretado.
ETEOCLES
Prefiero ese modo de hablar a aquellas tus palabras de antes. Pero apártate de esas estatuas, y ruega por lo que importa más que todo: que los dioses peleen en nuestra ayuda. Escucha ahora mis votos, y depuesto el temor del enemigo, respóndeme cantando el sagrado Peán, jubiloso himno henchido de guerreras esperanzas; estilo de la patria Hélade; compañía de los sacrificios; aliento del soldado. Yo hago votos a los dioses tutelares de nuestra ciudad, y a los que habitan y cuidan nuestros campos, y a los que vigilan y presiden nuestra pública Ágora, y a la fuente Dircea, sin que exceptúe las aguas del Ismeno; digo, que hago voto, si alcanzamos próspero suceso, y la ciudad se salva, de enrojecer las aras de los dioses con la sangre de las ovejas, e inmolar en su honor taurinas víctimas, y colgar en sus santas moradas los trofeos y las vestiduras de nuestros invasores y los enemigos despojos, que ostenten las gloriosas señales de nuestras lanzas. Tales votos como éstos has de hacer tú a los dioses; pero no con gemidos, y vanos y broncos ayes. Así no evitarías mejor lo que esté decretado. Pero marcho a disponer con toda diligencia otros seis adalides, y yo iré de séptimo, que apostados en las avenidas de las siete entradas de los muros, haremos cara a los enemigos antes que vuelvan apresurados los espías, y sus nuevas corran veloces, y con lo apretado de la necesidad lo enciendan todo.
(Vase.)
CORO