MENSAJERO
Demasiado cierto es. Ambos quedan en el polvo.
CORO
¡Y así a los dos juntos esperaba un mismo destino!
MENSAJERO
Sí, él acabó por fin con la infeliz raza. ¡Cosas para ser celebradas con alegrías y con llanto! Salva está Thebas; pero los príncipes, los dos caudillos hermanos se sortearon con el bien forjado hierro escytha la plena posesión de sus riquezas y tendrán cuanto de tierra puedan ocupar en su sepultura, con que habrán alcanzado los funestos votos de su padre.
(Vase.)
CORO
¡Oh gran Zeus! ¡oh dioses tutelares de la ciudad, que habéis defendido estas torres de Cadmo! ¿Por ventura deberé yo alegrarme y celebrar con regocijadas voces la salvación de Thebas, libre ya de todo riesgo, o lloraré a esos tristes e infortunados caudillos, últimos de su raza? ¡Bien cumplieron con sus nombres; que con harta fama y reñida pelea han perecido llevados de su impío consejo!
¡Oh negra maldición de la raza de Edipo al fin cumplida! Un hielo de muerte se derrama por todo mi corazón. Fuera de mí como una Tiade, rompo en funerario canto, vertiendo lágrimas sobre los ensangrentados cuerpos de los que tan miserablemente han acabado. ¡Cierto que con mal sino se cruzaron sus lanzas!