SEGUNDO SEMICORO

Con el indecible furor de la fatal discordia, invocada por la imprecación de un padre.

PRIMER SEMICORO

Los gemidos invaden la ciudad; gimen las torres; gime este suelo, que amaba a sus dos hijos. Ahí quedan para los que vengan después las riquezas que a esos infelices les trajeron la discordia, y al fin la muerte.

SEGUNDO SEMICORO

Lleno de ira el pecho, partieron entre sí esas riquezas, de modo que cada cual tuviese igual parte; pero sus amigos no dejarán de maldecir el hierro que los concertó, y que a ninguno hizo gracia de la vida.

PRIMER SEMICORO

Sí ahí están muertos a hierro.

SEGUNDO SEMICORO

Y abiertas a hierro los esperan... Acaso alguno preguntará qué. ¡Dos suertes de tierra cavadas en la sepultura de sus padres!