CORO

Ni queremos, oh madre, que nuestras palabras te pongan inmoderado temor, ni tampoco que te den inconsiderada confianza. Vuélvete a los dioses con súplicas. Si viste algo adverso, pídeles que lo alejen de ti, y que se cumpla lo favorable en ti y en tu hijo, y en el imperio, y en los amigos todos. Haz luego libaciones a la tierra y a los muertos; que así es debido. Conjúrale con fervoroso pecho a aquel Darío tu esposo, a quien dices que viste anoche, por que del seno de las regiones infernales envíe a la luz lo que sea de buen agüero para ti y para tu hijo, y haga que se desvanezca en la obscuridad de las entrañas de la tierra lo que os sea contrario. He aquí lo que de corazón te digo y la razón me previene previsora. Y en cuanto a lo que nos has revelado, juzgamos que en resolución todo acabará por tener para ti buen suceso.

ATOSSA

Tú eres el primero que ha interpretado mis sueños y que con amor a mi hijo y a mi casa determinas lo que se debe hacer. ¡Ojalá suceda todo cual lo deseamos! Entremos en palacio, y hagamos al punto cuanto mandas en honor de los dioses y de aquellos de nuestros amigos que habitan en los senos infernales. Mas, oh amigos, yo quisiera saber de vosotros, dónde dicen que está asentada Atenas.

CORO

Lejos de aquí, a occidente; hacia donde se pone Helios nuestro señor.

ATOSSA

¿Y tanto desea mi hijo tomar esa ciudad?

CORO

Tomada, la Hélade entera quedaría sujeta al rey.