Límites.
Los límites de la provincia de Caupolican son: al sud, la cadena trasversal de montañas, que la separa de la provincia de Muñecas (departamento de La-Paz); al oeste y al sudoeste, la gran cordillera oriental, que la circunscribe netamente por la parte de las provincias de Guancané y de Carabaya (república del Perú); hácia el norte, ella no tiene otro límite, por el lado del Brasil y del Perú, que los inmensos desiertos todavía desconocidos, y habitados solamente por algunas tribus salvages; finalmente, el curso del rio Beni la limita al este por la parte de Moxos.
Montañas.
La provincia de Caupolican es una de las mas curiosas bajo su aspecto orográfico. Su territorio empieza en esas nevadas y agudas cimas que forman, al oeste y sudoeste, la cordillera oriental. En efecto, esta imponente cadena de montañas, entre las que figuran las dos mas encumbradas de América, el Illimani y el Ancco-unca ó Nevado de Sorata[1], cuyos picos se elevan á la altura prodigiosa de mas de siete mil seiscientas noventas y seis varas sobre el nivel de los mares, va, de norueste á sudeste, desde La-Paz hasta traspasar los límites de Bolivia, circunscribiendo la provincia al sudoeste. Otra cadena situada al sud, mucho ménos alta y trasversal á la cordillera, parte como un estribo de esta, y se dirige al estenordeste, declinando progresivamente hasta terminarse al norueste de Apolo y á poca distancia de este lugar. Una tercera cadena de montañas, paralela á esta segunda, y que sirve tambien de estribo á la cordillera oriental, continúa girando hácia el norte de la provincia. De estas tres cerranias principales resulta una vertiente central, trasversal á la direccion de la cordillera, y que viene á formar el gran valle de Pelechuco y del Tuyche, hácia el cual convergen las pendientes y los ramales laterales de las otras dos cadenas. Efectivamente el declive del valle central está al nordeste, el de la falda del sud al norueste, en tanto que el de los repechos del norte se encuentra al este. Todas estas montañas van gradualmente en descenso hasta terminarse un poco al este de Aten y de Apolo, donde hay todavía un eslabon independiente y elevado; este es el Altuncama, cuyo temperamento, muy apropiado para el cultivo de las papas, indica que su altura sobre el nivel del oceano es de mas de dos mil quinientas varas. Mas allá de esta gran mole desprendida de las otras montañas, y que ya se encuentra sobre un suelo mas bien ondeado que montañoso, comienzan las llanadas que sin interrupcion se estienden hácia el norte sobre todo el resto de la provincia, y en cuyo espacio apénas se descubren de vez en cuando algunas simples colinas.
Exceptuando el Altuncama, que es una especie de muro, todas estas montañas cuanto mas contiguas están á las cordilleras son tanto mas escarpadas. Cerca de Pelechuco, no se ven sino pendientes rapidísimas, paredones, diremos así, perpendiculares, crestas agudas ó precipicios horrendos formados por la dislocacion del terreno, lo cual es un efecto de las revoluciones geológicas del globo. A medida que uno se aleja de esos lugares tan imponentes, las montañas van siendo ménos riscosas, hasta llegar al cabo á ser reemplazadas hácia el este por insignificantes collados.
[Nota 1: El señor Acosta ha tenido ocasion de contemplar, de un punto muy inmediato, situado al sudoeste de Apolo, esta montaña, que domina todo el llano boliviano y el lago de Chucuito.]
Geologia.
Aunque no poseo dato alguno positivo sobre la geología de la provincia de Caupolican, por lo que he visto en sus inmediaciones sobre la cordillera, hácia el norte de La-Paz, debo creer que la parte contigua á Pelechuco pertenecer á la misma edad geológica, de lo que serian tambien una prueba los numerosos lavaderos de oro de aquellas regiones. Creo, pues, que los dos lados de la cordillera, en toda la parte de Suches y de Pelechuco, y aun hasta los lugares adyacentes á los rios Motosolo y de Moxos, dependen del terreno siluriano, representado por pizarras y por filados de un color azulino. Creo todavía que mas abajo, lo mismo que en Yungas, las montañas, compuestas de una materia arenisca, pertenecen ó al órden devoniano ó al órden carbonifero, así como pudiera tambien creerse que las llanadas, ni mas ni ménos que en Moxos, están cubiertas de aluviones modernos, ó de terrenos diluvianos[1].
[Nota 1: Véase, para todas estas comparaciones, la geología general de la república.]
Rios.