4° Practicar la estraccion de la cascarilla en grande, pero con arreglo á ciertas ordenanzas, y fijando ante todo la estacion mas propicia, para que al mismo tiempo que se aproveche en la totalidad el producto de las cosechas anuales, pueda siempre conservarse esta planta para el porvenir. Entre tanto, las medidas mas eficaces que creo deber señalar, para la conservacion y regular beneficiacion de este ramo importante de las entradas del erario, son las siguientes.

1ª Puede el gobierno de la república hacer contratar en Europa un empleado de Bosques, inteligente y versado en el manejo y la aplicacion de mejoras sobre la materia, para confiarle la inspeccion general de los bosques de cascarilla, el cual transportándose de un punto á otro vigile y dirija continuamente á los empleados subalternos colocados en cada provincia.

2ª El empleado subalterno estará encargado de ordenar y dirijir la estraccion de la cascarilla en cada una de las parroquias de la provincia. Para que la cosecha se haga con la perfeccion debida, será preciso empezar desde luego por abrir caminos en direccion á todos los valles donde se cria este vegetal, dividiendo en seguida el territorio en diez secciones, por ejemplo, á fin de no beneficiar sinó una por año, dando tiempo de este modo á las otras de volver á poblarse para cuando les llegue su turno.

3ª La cosecha debe tener lugar solamente en los meses de junio, julio y agosto, que es cuando los tallos se encuentran en un estado mas perfecto de madurez, y cuando la planta contiene mayor cantidad de savia, sin que sea de temer que llegue á secarse en consecuencia del corte.

4ª Es menester dar principio en cada parroquia á la operacion del corte, trazando ante todo un sendero de extraccion, y construyendo una ó muchas barracas en el centro de la seccion que se beneficia, para que los jornaleros dispersos puedan ir depositando en estos sotechados el producto diario de sus faenas, y hacer que se seque allí la cascarilla sin los accidentes de averias ó de completo malogro.

5ª Para no destruir los arbustos al efectuar los cortes, será preciso elegir el momento de su mayor sazon, y cortarlos un poco mas arriba de las raices, sirviéndose para ello de podones; teniendo despues la precaucion, si la cepa no echase retoños, de dejar en reserva algunas plantas de trecho en trecho, las que sembrarán de nuevo y naturalmente sus alrededores, en el trascurso de los diez años intermedios entre cada corte de la seccion.

Si el Gobierno boliviano dictase medidas análogas á las tomadas en Francia para el corte regular de los bosques del Estado, es indudable que nunca se veria en la necesidad de suspender las cosechas de cascarilla, único medio que hoy emplea para impedir la total destruccion de este específico. Todos los años se recogerian productos considerables y de mejor calidad: estos productos conservarian siempre el mismo valor comercial, en ver, de bajar de golpe, como sucede cuando el corte abandonado al arbitrio y discrecion de los indígenas se practica con tal desórden, diriase mejor, con tal desenfreno, que los acopios llegan á sobrecargar las factorías y luego los mercados de Europa, haciendo que se dejen de mano las cosechas en general, durante algunos años.

Finalmente, para que el comercio de la cascarilla tome una estension conveniente, para que pueda, á mas de ser duradero, producir las incalculables ventajas de que es capaz bajo una buena administracion, seria menester que el Gobierno instituyese un régimen severo y bien reglamentado acerca de las cosechas, y que tratase de establecer cuanto ántes el Banco de rescates proyectado, del cual depende la regularizacion de este comercio en el estrangero.

El segundo ramo importante del comercio de la provincia, que tambien puede recibir una inmensa estension, es sin duda alguna el cacao. Se ha visto que cerca de los pueblos interiores de San-José, de Tumupaza, de Isiamas y de Cavinas, los bosques se encuentran poblados de cacahuales, suministrando anualmente abundantísimas cosechas, de que no hacen caso los indígenas por no verse obligados á trasportar su producto sobre las espaldas. Bastaria para poner un término á tal estado de cosas, abolir desde luego esa servidumbre personal, y establecer en cada parroquia, sea factorías particulares al comercio, sea oficinas encargadas de dar á los indígenas, por cuenta del gobierno, un valor equitativo en cambio de las arrobas de cacao que ellos pudiesen recoger. Ademas, haciéndoles familiares ciertas necesidades que aun no conocen, se despertaria entre estos indígenas el deseo de adquirir los medios para la satisfaccion de aquellas, empeñándolos por este medio á no desechar esos productos inmensos y de tanta valía, que todos los años sirven solo para el regalo de los animales de las selvas.

Aunque pudiera la provincia de Caupolican dar incremento á la cultura de su coca, sin llegar por esto y en esto, sea dicho de paso, á competir jamas con las provincias de Yungas y de Muñecas; aunque seria posible fomentar en ella el cultivo del arroz, del café, del maiz y del tabaco, así como ocuparse en el laboreo de las minas de oro que abundan en las montañas, sacando de ellas los especuladores no pocas ventajas; aunque seria dable utilizar tambien el algodon, aplicándolo á la industria fabril para surtir á sus habitantes de géneros de vestimenta, creo que estos ramos comerciales é industriales deben ser de un órden secundario en esta provincia.