Para que cada una de las diversas partes de un territorio rinda el máximum de sus productos, para que el comercio tenga allí un interes, una tendencia especial, es menester dar, en detrimento de los otros ramos comerciales, una amplitud sin coto á el que con ménos trabajo puede producir mas pingüe utilidad; sobre todo cuando no tiene competencia vecina.
En último análisis, diré que fomentando esclusivamente en la provincia de Caupolican, por una parte la cultura de la cascarilla en las montañas, por otra la del cacao en los llanos, los dos solos frutos que presentan un interes de utilidad general á la república, por la estension que pueden recibir en su comercio, se tendria en vista el bien y el adelanto de las otras provincias de las altas planicies, dándoles mayor cabida para el despacho de los productos de su industria particular, ya sea fabril ya solamente agrícola. De este modo los Caupolicanos tendrian tambien un campo libre para dedicarse con estímulo á la cosecha regular y ordenada de la cascarilla, y á la copiosa y activa del cacao.
Si fuese posible acantonar definitivamente los productos por provincias, dejando, por ejemplo, á la industria de los altos llanos de Bolivia, en los departamentos de La-Paz, de Oruro y de Potosí la fabricacion de los tejidos de lana y la cria de ganado lanar; á las provincias de Chiquitos y de Moxos los tejidos de algodon; á las provincias de Yungas y de Muñecas el cultivo de la coca; á los valles templados de Sicasica, de Apupaya, de Cochabamba y de Chuquisaca la siembra del trigo, el fomento de los gusanos de la seda y la plantacion de viñas; á Santa-Cruz de la Sierra, á Moxos y á Chiquitos la cría de toda especie de ganados y el cultivo de la caña de azúcar; finalmente, á Caupolican la cascarilla y los cacahuales, se obligarla, por decirlo así, á sus respectivos habitantes á un tráfico interior, ó comercio mutuo de esportacion, que haria cundir por todas partes, al mismo tiempo que la riqueza, los gérmenes fecundos de la civilizacion.
Los estados europeos tienen necesidad de esta clase de comercio recíproco, para utilizar cada uno sus producciones especiales. A este respecto, y en parangón de lo pequeño con lo grande, las mas altas cuestiones de porvenir comercial pueden aplicarse á la república de Bolivia; presentando ella en sus diversas provincias todas las zonas, todos los temperamentos, y pudiendo producir con el fomento de la industria todo cuanto producen los otros pueblos y paises del mundo.
Entre tanto, la primera medida que debe tomarse para el adelanto y las mejoras de la provincia de Caupolican, y para hacer que ella adquiera prontamente el grado de importancia comercial á que se ve destinada, es el establecimiento de las vias de comunicacion con las provincias del interior, y tambien el de las que deben mediar entre los diversos puntos habitados. Es fácil abrir sobre todas las montañas senderos de no mucho costo para el tránsito de las mulas, pues que las piedras (el material mas preciso) se encuentran á la mano, no exigiendo por lo demás la conservacion de estas vias sinó un ligero cuidado. En los lugares donde se ha establecido al presente, sobre un espacio considerable de leguas, el abominable sistema de palizadas ó de troncos atravesados, se podian construir terraplenes ó calzadas de piedra; y á fin de impedir que, acequiándose estas con el pasage continuo de las bestias, se llenasen de aguas llovedizas, darles una forma convexa y abrir una pequeña sanja á cada lado para el derrame de aquellas, como se practica en la construccion de caminos reales en toda Europa.
Estos caminos que indicamos, no necesitan de una anchura desmedida, y por consiguiente no exigen grandes gastos; á mas de esto, la imposicion de un derecho de peage, nada gravosa por su modicidad á los transeuntes, cubriria fácilmente los desembolsos anticipados del Gobierno. Los ingenieros en el ramo de puentes y caminos, actualmente en ejercicio en la república, podrán por lo demas, en vista de los recursos locales, hacerse cargo de los medios mas económicos que sean menester para establecer cuanto ántes, con la cooperacion y buena voluntad de los indios, esas vias de comunicacion, únicos medios de estimular la industria v el comercio, y de activar la civilizacion de la provincia.
Caupolican es á este respecto quizas la mas favorecida de todas las provincias de Bolivia, hallándose cruzada por rios navegables de cuya utilidad é importancia parece que no se hiciera el menor caso. ¿Como es posible creer, por ejemplo, que desde muy antiguo (mas de sesenta años) se esté haciendo llevar en hombros de los infelices indios, por el desmesurado tiro de cincuenta ó sesenta leguas, hasta la capital de la provincia, todos los frutos de los pueblos interiores de Ysiamas, de Tumupaza y de San-José, siendo tan fácil embarcarlos y hacerlos subir por el Rio-Beni hasta un punto poco distante de Apolo? Ni como será creible que, teniendo á su disposicion un vehículo de tanta importancia, un rio tan caudaloso como el Beni, no se haya hecho uso hasta el presente, para ir desde Ysiamas á Cavinas, sinó de mezquinas balsas, miéntras que se cuenta mas de siglo y medio desde que en Moxos se navega en canoas? Es pues muy probable que semejante estado de atraso en Caupolican, aun relativamente á las provincias vecinas, no provenga sinó de la falta de relaciones comerciales. Y sucede efectivamente que hablar de la provincia de Caupolican, á un Potosino por ejemplo, es ocuparlo de una cosa de que solo conoce el nombre, como conoce los de la China y de la Turquía, sin que ni por pienso esté al cabo de lo que allí se pasa.
Con medios tan sencillos como la navegacion ya puede imaginarse lo que llegarán á ser Cavinas, Ysiamas y Tumupaza cuando embarcaciones de vela ó de vapor trasporten sus productos, en cantidades del mayor peso que se quiera, tanto hasta cerca de Apolo por el rio Tuyche, como hasta un corto tiro de La-Paz por los rios Mocetenes y Bogpi. Bastaria, sin embargo, para hacer cesar desde luego la triste servidumbre de los indios, en entablar la navegacion de barcas; mas, para que la construccion de estas fuese cómoda y no costosa, seria menester que el Gobierno hiciese venir de Europa hombres inteligentes en el arte, á fin de que, economizando gastos inútiles, pudiesen dirigir á los indígenas en la construccion, en el armamento y en la manera de servirse de tales embarcaciones. Sin esta precaucion, la inesperiencia de los habitantes puede todavía retardar, por largo tiempo, la ejecucion de una medida que es de primera necesidad para la mejora de la provincia.
Pudiera yo decir en este lugar una palabra sobre las ventajas que le están reservadas á la provincia con la navegacion del rio Beni hasta el de las Amazonas, bajando en seguida hasta el mar para encaminarse á Europa; mas, como tengo que tocar este punto al ocuparme de la provincia de Moxos, que se halla igualmente cruzada por el rio Beni, dejaré para entónces la esposicion y el exámen de cuestion tan importante.
Réstame hablar de algunas otras mejoras indispensables al bienestar de los moradores de Caupolican. Se conseguirá restituir al pais su salubridad, cortando el mal ocasionado por los frios del viento sud tan mortifero para las criaturas de los pueblos interiores, así como los estragos causados por las viruelas entre las personas de mayor edad, cuando las aulas de medicina de la República suministren un número tal de discípulos, que pueda el Estado colocar en cada provincia un facultativo fija y suficientemente retribuido, para que con el ausilio de los curas trate de preservar á los infantes de la atroz mortandad, y propague la aplicacion de la vacuna, juntamente con los otros preservativos de sanidad.