He creido deber conservar, por nombre de la nacion mas numerosa de la provincia, el de su tribu principal, que ha tomado de aquella misma esta denominacion de Moxos. Antes de haber comparado los idiomas indígenas entre sí, yo estaba en la persuasion de que los Moxos constituian una nacion diferente de las otras: en igual creencia estaban todos los Españoles que conocen el pais; empero, la comparacion de los idiomas me ha hecho reconocer que los Baures ó Bauros, considerados como nacion enteramente distinta, no son sinó una tribu cuyo lenguage, aunque no tiene arriba de una octava parte de palabras análogas al idioma de los Moxos, no hay la menor duda en que no es otra cosa que una variante de este. Sucede otro tanto con los Muchojeones, que se dicen aliados de los Baures. Los nombres de Baures y Muchojeones son de orígen americano: el de Moxos fué dado á lo que parece, por los primeros Españoles que entraron en la provincia. Cada una de las grandes tribus que voy á mencionar, se subdividen aun, en multitud de secciones que llevan diferente denominacion. Los solos Baures cuentan hasta veinte.
[Nota 2: Todos los detalles relativos á los indios, ántes de la conquista, son tomados de la obra ya citada del padre Eguiluz, que lleva por título: Relacion de la mision apostólica de los Moxos, 1696.]
Esta nacion, segun mis conjeturas particulares, habitaba toda la parte sud de la provincia de Moxos, en medio de esas llanuras, frecuentemente inundadas, que se estienden entre el curso de los rios Guaporé y Mamoré, y que se hallan limitadas por un lado, en la entrada de los bosques del pié oriental de los Andes bolivianos, y por el otro en las selvas de Santa-Cruz de la Sierra y de Chiquitos, ocupando una ancha banda de este á oeste, desde los 13 hasta los 16 grados de latitud sud, y desde los 64 hasta los 69 de longitud oeste. Estos indígenas, los primeros habitantes del sud de Moxos, veianse, hácia esta parte, separados de los otros Americanos, por un centenar de leguas de bosques inundados en tiempo de lluvias, y enteramente inhabitables. Tenian sus moradas en los lugares ménos espuestos á las inundaciones, como por ejemplo sobre las riberas del rio Mamoré, del rio Aperé, del rio Securi y del rio Tijamuchi, hácia el oeste; sobre las riberas de los rios Baures, de San-Simon, y hasta el Guaporé, por el este. Hácia el sud se comunicaban con los Sirionos de las selvas de Santa-Cruz; al sudeste con los Chapacuras; al oeste con los Yuracarees, y hácia el norte con los _Movimas, _los Canichanas y los Itonamas. Separados por inmensos desiertos, los Baures y los Moxos habian cortado sus relaciones desde muy largo tiempo.
La tez bronceada de los Moxos, no tan subida como la de los Chiquitos y de los Chapacuras, tira un poco al amarillo; sin embargo, es tan poco marcada la diferencia, que solamente puede notarse comparando un gran número de individuos juntos.
Su estatura, mayor que la de los Chapacuras, es de cinco piés y seis pulgadas; pero tomado un término medio, queda reducida á cinco piés y dos pulgadas.
Sus formas son en general desvahidas y esveltas, sus cuerpos robustos, todos sus miembros bien fornidos y rollizos, sus espaldas muy anchas, sus pechos graciosamente combados; y tal es la robustez de estos naturales, que suelen ser propensos á la obesidad.
Las mugeres guardan la proporcion relativa ordinaria en cuanto á la estatura, y por lo demás participan de las mismas formas: tienen un aire elegante, y sus anchas caderas revelan en ellas una constitucion de las mas robustas: sus manos y piés son pequeñísimos, y su cintura no tan tosca como la de las Chiquiteñas.
Por lo tocante á las facciones, tienen comunmente estos indígenas una cara ménos redonda que la de naturales de Chiquitos, y el carácter de su fisonomía, aunque abierta y llena de dulzura, es ménos alegre. Hay muchos hombres que pueden pasar por arrogantes mozos, y algunas mugeres son realmente bonitas, sin que cambie por esto el detalle de las facciones. En general los hombres son lampiños.
Su habla difiere esencialmente de la de los Chapacuras y de las otras naciones de Moxos. Léjos de ser dura, pudiera decirse que es eufónica: casi todas las palabras tienen una acentuacion muy fuerte que termina en a, e, i, o, particularmente en las tres primeras vocales. Hay un pequeño número que tiene al fin una consonante; mas estas son la m y la n que casi siempre forman diptongos en on an, am, que no se pronuncian tan fuertemente como en las lenguas derivadas del latin. El sonido gutural de la j española es poco usado, y el de la u nasal muy raro. Las únicas consonantes totalmente desconocidas son la f y la x. La ch francesa, del mismo modo que la de los Españoles, se emplea con frecuencia. Rara vez se encuentra la e muda de los Franceses, como tampoco su z. Hay una particularidad muy notable en el idioma moxo, y es que los nombres de todas las partes del cuerpo principian por una letra determinada, como puede verse en la planilla siguiente.
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