Su estatura regular es de cinco piés y dos y media pulgadas; son por lo general de arrogante presencia, tanto los hombres como las mugeres; hay muchachas de diez y seis á diez y siete años que pueden competir con los varones en robustez y bizarría. La estatura ordinaria de las mugeres es de cinco piés, muy superior por consiguiente á la proporcion que debieran guardar con los hombres.
Las formas de los Movimas son por lo ménos tan robustas como las de los Moxos, y enteramente las mismas en cuanto á los detalles, con la sola diferencia de que las mugeres participan algo de las de los hombres. Los rasgos de su fisonomía, llenos de la mayor dulzura, tambien los asemejan á los citados indios: hay empero gran número de mugeres, que no solamente tienen un aspecto varonil, sino que carecen de esas facciones delicadas que caracterizan al sexo masculino de esta nacion: por lo regular la nariz de los Movimas es un poco mas ancha que la de los Moxos.
El idioma de los Movimas, aunque diferente de los otros de la provincia en cuanto al fondo, se parece mucho, por la dureza de sus sonidos y lo difícil de su pronunciacion, al de los Canichanas y de los Itonamas, siendo quizas aun mas duro que estos. Tiene tambien en la composicion de sus vocablos muchas consonantes juntas, como tch, ch, chl, jn, jl, jr, lj y ts, que producen sonidos sumamente ásperos: casi todas las voces terminan en vocal; las muy contadas que se apartan de la regla, finalizan en las consonantes l, n, w, p, s, en ch francesa y en ch castellana. Empléase con frecuencia la j de los españoles: la u nasal y la f son desconocidas. Por lo demas, no ofrece este idioma anomalías aparentes: los adjetivos se acomodan á los dos géneros. El sistema de numeracion no pasa del cuatro, tampoco tiene relacion alguna con el número de los dedos.
El carácter de los Movimas, que en todo se parece al de los Moxos, está animado de una exesiva bondad y del mas pronunciado instinto de sociabilidad. A juzgar por su manera actual de vivir, sus costumbres debieron ser tambien idénticas á las de los Moxos, consistiendo sus ocupaciones en la pesca, la navegacion, la caza y la agricultura. Su industria, su sistema gubernativo y su religion los asemejaban aun á la nacion citada. El genio maléfico, que determinaba sus desgracias, se llamaba Canibaba Kilmo. Temeros de cubrirse de lepra, nunca mataban estos indios una serpiente, y los que enviudaban se guardaban bien de dar muerte á un tigre, persuadidos de que si así lo hacian, sucumbirian ellos tambien.
Finalmente, la total conformidad de circunstancias físicas y morales que existe entre los Movimas y los Moxos, me hace creer que arrancan ámbas naciones de la misma rama, no diferenciándose sino por un lenguage enteramente distinto, y tal vez por la mas ó ménos fuerza corporal.
NACION CAYUVAVA[1]
Habitaba esta nacion sobre la ribera occidental del Mamoré, quince leguas mas arriba de la confluencia de este rio con el Guaporé ó Iténes, en esas llanuras entrecortadas por bañados y pequeños boscages que caracterizan aquellos terrenos. Vivian los Cayuvavas repartidos en pequeñas tribus, cuyas poblaciones se estendian sobre las orillas de aquel grande rio, y sobre los pequeños tributarios de las llanadas del oeste[2], entre los grados 12 y 13 de latitud sud, y hácia los 68 de longitud occidental de París. Tenian por vecinos hácia el sud á los Movimas, á los Itenes hácia el este, á los Maropas de Reyes hácia el oeste, á los Pacaguaras del Rio Beni hácia el norte, hallándose separados, particularmente de las dos últimas naciones, por dilatadísimos desiertos[3].
[Nota 1: Algunos Españoles escriben Cayubaba.]
[Nota 2: Si se ha de dar fé á los materiales con que Brué ha levantado sus mapas de América meridional, los Cayuvavas, segun el de 1826, estendian sus posesiones hasta el duodécimo grado de latitud sud, mientras que en el de 1854 alcanzan basta el décimo.]
[Nota 3: Es en esta nacion donde el P. Eguiluz (pág. 33) ha coleado el gran Paititi, Dorado ó Pais de los Césares de aquellas comarcas.]