Este tránsito por tierra es de ocho leguas hácia el norte, y de doce yendo por el rio Machupo, cuya corriente, tortuosa y muy profunda por todas partes, se halla guarnecida de hermosos boscages: hay en este rio muchedumbre considerable de bufeos. En la estacion de seca se atraviesa á caballo la llanura sin la menor dificultad tomando la ribera izquierda del rio.
SAN-JOAQUIN.
Esta mision fué fundada por los Jesuitas al este del rio Blanco y á una distancia muy apartada del sitio que actualmente ocupa, en una época posterior á 1700. En marzo de 1796, so pretesto de que los indios Baures, que componian su poblacion bajo el régimen de los administradores, se veian continuamente perseguidos y robados por los salvages, fué trasferida al lugar donde se encuentra, es decir, sobre una ligera plataforma rodeada de bañados y situada en la ribera izquierda, á un cuarto de legua del Machupo. Los edificios provisorios del pueblo, al que se sube por una calzada, son de construccion sencilla y de un solo piso. Por lo demás, nada tiene de notable esta mision; cuya industria no se diferencia de la de las otras misiones. El punto que ocupa San-Joaquin está cubierto de mineral en pepitas de hierro hidratado. Los campos cultivados por cuenta del gobierno, y que se encuentran á una legua del pueblo, en el interior de un bosque, abrazan un grande espacio de terreno, donde crecen plantas llenas de vigor: el plátano, la caña-dulce, el cacao, la mandioca y el maiz son de exelente produccion. Como media legua distante de la mision hay una hermosa laguna que nunca está seca. Se encuentra tambien á la parte nordeste, despues de haber cruzado un pantano de una legua de ancho, un terreno seco, muy notable por la gran cantidad de pepitas de hierro hidratado que cubren el suelo, y de las que se podria sacar un pingüe provecho para el establecimiento de herrerías catalanas ó de altas fraguas, hallándose poblados de bosque todos sus contornos. Es muy estraño que los Jesuitas, tan sumamente industriosos, no hayan beneficiado estas riquezas mineralógicas que habrian duplicado sus recursos, y dado una grande impulsion al adelanto de aquellas comarcas. Estas capas horizontales y á descubierto, se estudien como dos leguas, siempre circundadas por bosques, como si la naturaleza hubiese colocado de propósito, al lado de las minas, los medios de practicar su laboreo.
La vegetacion de las inmediaciones de San Joaquin es maravillosa. Se ven en los bosques árboles gigantescos y de un follage el mas variado: distínguense allí entre los motacúes y otras plantas conocidas, unas hermosas palmas, llamadas de rosario[1], por servir sus cocos para hacer cuentas de rosarios. Esta palmera, cuyo tronco liso y derecho está coronado de grandes hojas graciosamente arqueadas, es sin disputa una de las mas elegantes. El suelo se ve cubierto por todas partes de magníficos helechos, en tanto que los gajos de los árboles sostienen los tallos crecidos de una especia de Palma christi, cuyo fruto es diez veces mayor que el de la especie ordinaria. Nótanse ademas en las orillas de los bosques otras dos especies de palmas; la una muy elevada y que sostiene sus hojas en una sola línea repartida á los dos lados del tronco, formando un abanico de verde hermosísimo[2] y la otra, espinosa[3] y de hojas semejantes, aunque mas pequeñas, á las de la palma real de Chiquitos. Algo mas cerca de la mision, se cria un fruto silvestre de la forma de una pera, que solo se come cuando está negro de maduro: su sabor es semejante al del níspero, y sus pepitas tienen mucha analogía con las de la pera.
[Nota 1: La Euterpe precatoria]
[Nota 2: La Oenocarpea tarampabo.];
[Nota 3: La Mauritia armata.]
La poblacion de San-Joaquin se componia en 1823 de setecientos sesenta y seis indios baures; pero los estragos causados en 1832 por las viruelas y el sarapion, la redujeron al número de seiscientas noventa almas. El pueblo consta de cinco parcialidades, conocidas bajo los nombres de Paschiono, Caparebocono, Tacarano, Abeabano y Tocono.
El ganado vacuno de la propiedad del Estado ascendia, en 1830, á tres mil ochocientas ocho cabezas, y el caballar á trescientas treinta y cinco. En el citado año el producto de la mision fué de seiscientos setenta pesos.
Caminos de San-Joaquin á Exaltacion.