En 1830, las haciendas del Estado se componian de tres mil seicientos animales vacunos, y de tres mil docientos noventa y dos caballos. Todas las llanuras situadas al sud del Cármen y en la orilla del rio de San-Miguel, se hallan tambien pobladas de ganados enteramente salvages, y se calcula que su número debe pasar de diez mil.

Grandes vias de comunicacion entre la provincia de Moxos y las provincias vecinas.

Actualmente la provincia de Moxos comunica; con la de Chiquitos por el rio de San-Miguel; con Yuracáres y Cochabamba por el rio Chaparé, y tambien por el camino practicado por mí bajando el rio Securi; con Santa-Cruz de la Sierra por los rios Grande y Piray. Voy á dar aquí una indicacion de estos diversos vehículos de comunicacion.

Camine de Guarayos á Moxos por el rio de San-Miguel.

Siete ó ocho dias se emplean para ir del pais de los Guarayos al Cármen de Moxos; bajando en canoa, como sesenta leguas hácia el norueste, por el rio de San-Miguel, cuyos bordes en la proximidad de Guarayos presentan un aspecto sumamente variado. Sobre sus mismos ribazos se descubren algunas vírgenes selvas, entre cuyo follage de diversos tintes sobresalen los penachos de los agigantados mambúes ó cañas tacuaras, contrastando con la hoja elegantemente recortada de los lambaibas, ó con el verde oscuro de la palmas motacúes. Frecuentemente se descubren árboles inclinados sobre las aguas, y cuyos gajos cayendo perpendicularmente han llegado á tomar raices, y formado grutas naturales de una apariencia deliciosa. En la primavera casi no hay árbol que no contenga un nido hecho con suma prolijidad[1]; y muy á menudo se presentan algunos totalmente cubiertos de bolsitas pendientes de las ramas.

[Nota 1: Los nidos del Furnarius rufus son los mas notables.]

El campo, enteramente llano y parejo, se halla cubierto de mantillo negruzco, tierra vegetal muy fértil, de la que no se ha hecho uso todavía, á pesar de ser eficacísima para la agricultura. En la segunda jornada de navegacion se descubre sobre la ribera derecha una pequeña colina de piedra arenisca de una edad geológica antigua; pasada esta colina, continúa la llanura poblada siempre de arbolados. Aunque el rio es angosto, su álveo, que por todas partes se halla bien encajonado, es bastante profundo para prestarse en todo tiempo á la navegacion de las grandes barcas, ó de los buques de vapor. Sus orillas guarnecidas primeramente, empezando desde Trinidad, de vistosos mambúes, se van poblando poco á poco de árboles variados, que en cierto modo desaparecen á la quinta jornada cerca de la confluencia del Huacari. Este rio, conocido entre los habitantes de Moxos bajo la denominacion de rio Negro, por el color de sus aguas, baja de una grande laguna situada entre la Ascension y Trinidad de Guarayos, y corre en seguida paralelo á la corriente del San-Miguel, distando algunas leguas el uno del otro. El Huacari recibe en su tránsito, que es de grado y medio poco mas ó ménos, una infinidad de arroyuelos que bajan del este.

El viagero que llega á poner su planta sobre un suelo casi enteramente virgen, prueba una satisfacion de que nunca podrán tener idea los que no han salido de los lugares habitados. Los animales selváticos, agenos todavía del temor que debiera inspirarles la presencia del hombre, léjos de ponerse en salvo cuando le ven por la primera vez, parecen mas bien salir á su encuentro como atraidos por la curiosidad: así es que en aquellos lugares, por donde quiera que pasa el viagero, descubre las manadas errantes de javalíes, de ciervos, de gran-bestias, á par de las tropas de monos de diversas especies[1], que andan retozando alegres sobre los árboles, y se detienen un momento llenos de admiracion, para brincar y hacer en seguida las muecas y contorciones mas estrañas y risibles; miéntras que en todos los bosques resuena constantemente la algazara de los pájaros de variados tamaños y colores.

[Nota 1: Entre ellas el Callithrix entomophagus, de Orb.]

A medida que se adelanta camino, los ribazos del San-Miguel van disminuyendo de elevacion, y los bosques de ámbas riberas, que tenian en su principio de una á dos leguas de ancho, se van estrechando poco á poco hasta llegar á guarnecer solamente las orillas del rio, rematando por último, sobre la ribera derecha, en un punto donde se abre una llanura espaciosa y totalmente anegada: este lugar es el puerto del Cármen, distante siete leguas de la mision, á la que en tiempo de seca se va á caballo, atravesando la distancia que separa los rios Blanco y de San-Miguel; pero en la estacion lluviosa se hace este camino cruzando primeramente en canoa por un bañado, del tiro de una legua, hasta llegar á un boscage que se estiende en paralelo con el rio de San-Miguel. Apartándose de este boscage, se entra en otro bañado que tiene como tres leguas de ancho, y por el cual se anda á caballo, aunque en ciertos parages suele llegar el agua hasta los encuentros del animal: este bañado termina en el rio de San-Francisco, que es menester pasar en canoa: en seguida se atraviesa una pradera, luego un bosque, mas allá del cual hay una hacienda para la cria de caballos. El resto del camino desde este punto hasta la mision del Cármen se halla poblado de palmeras carondais y de otros vegetales.