En el convenio que nos ocupa se proponia tambien celebrar en oportunidad con las otras naciones americanas convenciones análogas, á fin de que la solucion de todo conflicto internacional por medio del arbitraje llegara á ser un principio de derecho público americano.

Se supone la satisfaccion con que fué recibida en América la convocatoria del Presidente de Colombia hecha con ese objeto, especialmente por la República Argentina, cuya política séria y fraternal se señala á la consideracion del mundo.—El Dr. D. Bernardo de Irigoyen, Ministro de Relaciones Esteriores de esta República, contestó á la circular del Dr. Nuñez en un documento notable y en él hace constar que en mas de una oportunidad el Gobierno Argentino, aun con perjuicio de derechos incontestables, ha sometido sus controversias á esa noble y humanitaria aspiracion de la época.—Observa, no obstante, al notar con entera justicia que la estipulacion solemne del arbitraje entre Chile y Bolivia no ha impedido una lucha desastrosa para ambos pueblos, que el programa enunciado debe ampliarse, desautorizando las tentativas de anexiones violentas y resguardando las nacionalidades americanas de segregaciones parciales.

La nota en que el Señor Santa Maria, Ministro de Relaciones Esteriores de Colombia, invitaba á las demas naciones americanas para la formacion del Congreso, espresaba que naciones como las nuestras, soberanas de inmensos territorios, no debian arruinarse ni deshonrarse con guerras sangrientas por porciones de tierra inhabitada y en muchos casos inhabitable, que para la causa de la civilizacion y de la humanidad en América lo mismo es en definitiva que pertenezcan á una nacionalidad ó á otra.

Estas palabras parecen envolver la idea de que haya en América territorios que puedan ser considerados res nullius, principio que rebate el Dr. Irigoyen protestando contra toda vacilacion á ese respecto y manifestando que el único medio de conservar la paz es el de uniformar los esfuerzos de todos los gobiernos para que se considere la verdad histórica y la justicia como único oríjen del dominio territorial.

Con pena es necesario consignar aquí la poca sinceridad política del Gobierno de Chile.—Parece que era conveniente para los intereses de aquella república la convencion parcial con la de Colombia y que no lo era el hacerla general con todos los Estados de la América hispana. Desde el momento en que el Dr. Nuñez pensó hacer estensivas á las demás repúblicas las ventajas del principio consignado en el pacto con Chile, todos los trabajos de sus diplomáticos fueron tendentes á evitar la reunion internacional que se proyectaba en Panamá, propósito que lograron impidiendo la concurrencia de plenipotenciarios del Ecuador y de todas las repúblicas de Centro-América.

Esto, como es natural, alejó á los gobiernos de Méjico, la República Argentina y Venezuela que no veian ya en la reunion proyectada las garantias de sinceridad y éxito que, despues de tantos descalabros, debe buscarse en toda reunion internacional americana.

Las dificultades de la respectiva organizacion en unos casos, los intereses privados de una seccion en este último, he ahí las causas que se han opuesto á la prosecucion de los elevados fines de la confraternidad americana; mas á través de los desastres referidos, se descubre en algunos gobiernos y en todos los pueblos un sentimiento perenne de simpatia hácia la liga.

Ella se efectuará, pues, tarde ó temprano por que, como dijo el Abate de Pradt, la reclaman altos intereses que están en la naturaleza de las cosas y que no tienen otro antagonismo que preocupaciones ó ideas localistas.

Existen en América, hay que confesarlo, hombres públicos que guiados por el interés individual ó sujetos á miras estrechas, representan la subdivision y desean el desmembramiento de los grandes Estados; pero ellos tendrán que luchar con los propagandistas del gran pensamiento, quienes llevan la ventaja de interpretar cumplidamente los intereses sociales del nuevo mundo y el sentir de sus habitantes.