Pero no eran solamente los estraños quienes condenaban esta política.—Lejisladores, jueces, filósofos, todos ó la mayor parte de los hombres importantes de la Union hicieron oir su voz para impugnar al Gobierno su actitud.—El juez Alfredo Conkling dirijióse á Mister Fish echandole en cara ser el iniciador de procedimientos tan erróneos. Este Ministro y Mister Sumner, partidarios de España en el gabinete del General Grant, vencidos al fin por el clamor universal, cambiaron de política aunque tarde. Mister Sumner presentó al Senado americano cinco proposiciones, á saber:
Los Estados Unidos no pueden oir con indiferencia las noticias de bárbaros ultrajes que sin cesar le vienen de la isla de Cuba.
Declaran que hace mal el Gobierno Español en no abandonar para siempre semejantes pretensiones (las de la esclavitud) y en pretender dilatarlas por un tiempo indefinido.
Ha pasado el tiempo de las colonias europeas en este hemisferio.
El pueblo de los Estados Unidos declara sus simpatías hácia sus compatriotas americanos de Cuba que pelean por su independencia.
Las resoluciones anteriores se comunicarán al Gobierno de España por el Presidente de los Estados Unidos.
Los Ministros del General Grant comprendieron cual era el espíritu de la opinion pública en su país, cuando ya terminada la lucha y los insurrectos esparcidos por el mundo ó víctimas de su patriotismo, nada podian hacer á fin reconquistar el terreno perdido ó de aprovechar en beneficio de su santa causa las ventajas del reconocimiento de su belijerancia.
Se habia autorizado con anterioridad, aunque no de un modo oficial, el asiento en Nueva York de un club político con manifiestas tendencias libertadores y parcialmente algunos Estados de la Union habian reconocido la independencia de la isla.
Todos estos hechos, si bien no tenian trascendencia internacional, importaban para los revolucionarios un estímulo que hubiera sido de resultados fecundos en el principio de la guerra. Hoy sirven al escritor para disculpar la actitud de los Estados Unidos, condenando á sus mandatarios y conceden á los patriotas cubanos halagadoras esperanzas para lo futuro.