En la América hispana se procedió con más entereza.—Varios gobiernos reconocieron en oportunidad la belijerancia de los insurrectos y hasta en el Congreso internacional reunido en Lima durante el año 1864, fué admitido como Ministro plenipotenciario de Cuba el Sr. Dn. Francisco de Paula Bravo.

Propúsose en Colombia la idea de formar un pacto en Sud América con el fin de hacer simultáneamente el reconocimiento de la independencia cubana. Las proposiciones para obtener ese resultado, redactadas por el Sr. Jorge Holguin y presentadas al Congreso en 31 de Mayo de 1870, están concebidas en los términos siguientes: 1º La causa por la cual luchan los patriotas de Cuba es la causa por que Colombia combatió sin descanso desde 1810 á 1821—2º El interés de la propia conservacion y nuestros deberes como pueblo civilizado y cristiano, justifican de la manera mas completa la intervencion de Colombia. 3º Las agresiones de la Europa monárquica contra la libertad y la independencia de la América, han tenido y tendrán siempre por base la dominacion española en Cuba—4º La política de los Estados Unidos no puede servirnos de guia en esta ocasion—5º Los recursos que necesitariamos para esta guerra no están fuera del alcance de nuestros medios—6º Es llegada la época de que Colombia asuma en la política de Sud América la posicion á que la llaman su situacion topográfica, sus tradiciones históricas, su poblacion y sus conquistas políticas.—Por todas estas consideraciones nos atrevemos á aconsejaros que aprobeis el proyecto de ley por el cual se promueve la formacion de un pacto americano para obtener la independencia de las antillas Cuba y Puerto Rico.

Las ideas dignas y elevadas que manifiesta el Sr. Holguin en su proyecto, no podian tener el éxito deseado, por que se requeria, para hacerlas prácticas, promover un pacto americano; y hemos visto ya que todas las reuniones internacionales americanas, aun aquellas que se convocaron para debatir los intereses del continente, fueron siempre infructuosas.

La situacion política futura de la hermosa antilla ha preocupado tambien á los gobiernos europeos.

Francia é Inglaterra propusieron á los Estados Unidos una convencion por la cual las tres potencias se obligaran á no anexionar jamas la isla á su territorio.

El Señor Everret, sucesor del notable estadista Webster en el ministerio de Estado, respondió con agudeza á tan estraña proposicion. Dijo que si una isla como la de Cuba, perteneciente á España, se encontrara en la desembocadura del Tamesis ó del Sena en vez de estar en la del Missisipi y los Estados Unidos propusieran una convencion análoga, seguramente no seria atendida con seriedad por las potencias espresadas. Agrega el Señor Everret que los Estados Unidos no usarán jamas de la fuerza para obtener la anexion, pero que no pueden tampoco anticipar compromisos sobre la conducta que el porvenir pueda imponerles.

Los americanos en tiempo del general Prim idearon el plan de comprar á España su colonia por cuenta de los mismos cubanos y bajo la garantia de los Estados Unidos. A las comunicaciones de gabinete en que se hacian esas propuestas, el Gobierno Español contestó, que por estar en ello interesado el honor nacional no podian tomarse en consideracion proposiciones ni arreglo alguno antes de estar sometidos los rebeldes de la isla. Mas adelante, siendo Presidente de la Union Mister Polk, pretendieron comprarla directamente; pero, esta como otras veces, negóse España á oir propuestas é insinuaciones destinadas á alejar su dominacion del pais que considera el mas rico floron de su corona.

No puede conjeturarse con acierto el porvenir que le está reservado á la hermosa antilla. Todo corazon republicano acompaña, no obstante, en secreto á los emigrados patriotas que, diseminados en el mundo de Colon desde Nueva York á Buenos Aires y á pesar de haber adoptado nueva pátria en la tierra hospitalaria que ha cobijado su desgracia, conservan puro é inculcan á sus hijos el sentimiento de la propia nacionalidad.


CAPÍTULO VII