En varias oportunidades habia demostrado el gobierno americano su desaprobacion á las espediciones piráticas que algunos aventureros llevaban á ese territorio.—Condenó muy particularmente las violencias ejecutadas por Aaron Burr, el matador del virtuoso ciudadano Alejandro Hamilton.—Los planos de Burr no se conocen á ciencia cierta, pero se le acusó de meditar, en compañía de algunos bandidos, la conquista de Méjico para entregar ese rico país á la nacionalidad americana.
En 1818 un Mac Gregor que se titulaba General de las Provincias de la Nueva Granada y Venezuela, se apoderó por sorpresa de la isla Amelia en el territorio de Tejas con la manifiesta intencion de anexionar el territorio á los Estados Unidos.—El Gabinete de Washington no solo rechazó la imputacion de haber promovido tan torpe atentado, sino que envió fuerzas de mar y tierra para desalojar á los piratas.
Estas intervenciones, segun se desprende de los mismos acontecimientos, no tenían otro objeto que el de impedir que se desprestigiara á la República usando de su nombre en atropellos de tal naturaleza.
Los tejanos conquistaron por esfuerzo propio su independencia, proclamándola en la Convencion que se reunió en San Felipe el año 1833 y obteniendo en breve el reconocimiento de su nacionalidad por parte de los Estados Unidos y de varias otras potencias.—Los representantes mejicanos en Washington protestaron contra el proceder del gobierno americano; y llegado el caso de la incorporacion, promovida por los mismos tejanos en la nueva Convencion reunida en Tejas el 4 de Junio de 1845, pidieron sus pasaportes. Al mismo tiempo el gobierno mejicano suspendió sus comunicaciones con el Ministro de Estados Unidos acreditado allí, lo que produjo naturalmente la declaracion de guerra. Los americanos enviaron fuerzas al Rio Grande, que consideraban como límite actual de su territorio; alli se rompieron las hostilidades y los mejicanos fueron repetidas veces derrotados. Algun tiempo despues se envió una espedicion naval al golfo de Méjico con el objeto de precipitar la terminacion de la guerra. Las fuerzas que llevaban á su bordo los buques americanos, operando á las órdenes del General Scott, se apoderaron sucesivamente de los parajes estratéjicos entre la costa y la capital, donde se firmó la paz mediante un tratado que se llamó de paz, amistad y límites.—Este pacto establecía:
Que la línea divisoria de ambos paises comenzaría en el golfo de Méjico á tres leguas de tierra, frente á la embocadura del Rio Grande ó á la de su brazo mas profundo si tuviere mas de uno de desagüe en el mar, continuando desde allí hasta tocar con el límite sur de Nuevo Méjico; luego por el oeste hasta el límite occidental del mismo territorio, siguiendo por el norte hasta interceptarse con el Rio Gila y por él hasta donde desagüa en el Colorado; y continuando la línea divisoria entre la California superior y la inferior termina en el Océano Pacífico.
Que los mejicanos domiciliados en los territorios que se trasfieren á los Estados Unidos pueden optar por una ú otra nacionalidad y hacer libre uso de sus bienes.
Que los Estados Unidos se comprometen á reprimir las agresiones de los salvajes de esos territorios en Méjico como si lo hicieran en territorio de la Union.
Que los Estados Unidos pagan por el territorio que adquieren quince millones de duros.
Concluia el tratado estableciendo algunos principios de comercio y de procedimientos en el improbable caso de una guerra.