Dentro de las divisiones geográficas estipuladas entónces, se formaron algunos de los Estados incorporados á la Union en el curso de este siglo. Opina Restrepo, en sus memorias inéditas, que cuando se celebró este tratado, Méjico perdió los dos quintos de su territorio; pero, agrega, tierras despobladas que se entregarán á la civilizacion por la influencia benéfica de los americanos.
En épocas recientes la anexion de importancia verificada por los Estados Unidos es la del inmenso territorio de Alaska comprado á Rusia en la suma de siete millones de pesos fuertes.
Hemos podido observar en esta breve narracion que los Estados Unidos ensancharon sus dominios á espensas de Francia, España, Méjico y Rusia; y podemos decir lójicamente que su incremento insólito no se debe al abuso de la fuerza sinó mas bien á la influencia invasora de su sistema federal de gobierno, el cual concede á cada nuevo Estado, con su autonomía el goce de las ventajas propias y con el poder central la representacion esterior que acuerda injerencia en los intereses generales de la humanidad.
La América del Sur, por su parte, no ha sido víctima en realidad de anexiones sino mas bien de absorciones. Y hay una distincion evidente entre estas dos palabras: aquella significa la agregacion de una cosa á otra mas importante, la incorporacion de una parte á un todo; esta espresa claramente la accion de arrebatar, de quitar por la fuerza lo que no se puede obtener en justicia.—No trato de clasificar la que ha verificado Chile, quitándole al Perú alguna de sus provincias y á Bolivia su litoral íntegro: el juicio de la América, el del mundo civilizado ha pronunciado ya contra aquella república el anatema de nacion pirática que merece; y no me ocupo del cambio geográfico que el triunfo de Chile ha producido en el Pacífico, porque no debe aceptarse aun como un hecho consumado, ni se puede calcular tampoco el impulso que traerá la reaccion, inevitable despues de tantos vejámenes y de tan injustificada usurpacion.
Del mismo modo debe clasificarse la invasion del Brasil en el territorio de todas las repúblicas limítrofes. Este país heredó de Portugal, asi como la tierra, las ideas; siguió de lleno la política iniciada por los lusitanos en lo relativo á la demarcacion de sus fronteras internacionales, estendiendo paulatinamente su dominacion de hecho y amparándose en la posecion para señalar los caprichosos límites que forman hoy el vasto Imperio.
La importancia de este asunto me induce á reproducir aqui un fragmento de mi trabajo sobre los límites de Venezuela á que me he referido anteriormente.
La bula de Alejandro VI, estendida un año después de descubierto el nuevo mundo, concedía á los reyes de España el dominio de todas las tierras que se descubriesen al otro lado de una línea imajinaria que uniese polo á polo cien leguas al occidente de las Islas Azores.
Un año despues, las coronas de España y Portugal estipularon por el tratado de Tordesillas que la línea divisoria de las tierras que pudieran conquistarse por una y otra potencia, se fijaría doscientas leguas al occidente de lo que determinaba la bula del Papa. En presencia de insuperables dificultades para señalar debidamente la demarcacion convenida y en vista de las violencias que durante dos siglos produjo la ignorancia ó la mala voluntad de los encargados de ajustar esos límites, los reinos de España y Portugal concluyeron otro pacto el año 1750, que comenzaba por declarar abolido cualquier derecho ú accion que pudiera, por una ú otra parte, alegarse con motivo de la bula pontificia, del tratado de Tordesillas ó de otros celebrados en fecha anterior. Portugal renunciaba á cualquier pretension sobre las islas Filipinas y adyacentes que poseía España en Oceanía y esta á gestionar la entrega de las tierras que en el Rio Amazonas y distrito de Mato Grosso ocupaba aquella fuera de la línea de demarcacion estipulada en los convenios vijentes.
En 1765 se firmó un nuevo tratado anulando el anterior y dejando el de Tordesillas en accion.
Tantos pactos contradictorios debian, como es natural, ofrecer motivo continuo de desavenencias, invasiones y atropellos recíprocos entre portugueses y españoles. Espresa el deseo de cortar definitivamente ese mal el tratado concluido el 1º. de Octubre de 1777, en el cual se fijaron de un modo esplícito los límites de una y otra nacion.—Para dirimir toda cuestion moderna sobre la materia debe tomarse por base este tratado, vijente cuando el Imperio del Brasil se formó y las repúblicas hispano-americanas adquirieron su independencia.