[217] Nota del mapa original de Cruz Olmedilla, cuyos ejemplares han llegado á ser tan raros porque el Gobierno español ordenó en tiempo de Carlos III romper las planchas.

[218] El capitán Sarmiento de Gamboa (Viaje al estrecho de Magallanes, 1768, páginas VI y LXIII) es el primero que en 1579 entró en este archipiélago. Compárese tambien Agueros (Descripción hist. de la Prov. y del Archip. de Chiloe, 1791, página 128). Más al Sur, hacia el cabo Victoria, al archipiélago que limita la parte Noroeste del estrecho de Magallanes, ha dado recientemente el capitán King el nombre de Queen Adelaide’s Archipelago.

[219] Véase mi Essai politique (edic. de 1825, t. I, pág. 239).

[220] Herrera, déc. I, lib. X, cap. 3. Entre las cartas marinas conservadas en Hudson’s Bay House, hay un dibujo de las costas desde la bahía de Hudson hasta el Copperine River trazado rudamente por los indios (Barrow, Voyages into the Polar Regions, 1818, pág. 376).

[221] Por ejemplo, un marinero de la expedición de Bastidas á la costa de Santa Marta permaneció trece meses entre los indios, y fué recogido por Ojeda en 1502.

[222] Magallanes fondeó muy cerca de Port Desiré, en la isla de los Pinguinos, ó más bien de los Mancos (Aptenodytes, Forster), que los españoles llaman Pájaros Niños, porque andan vacilantes como los niños pequeños (Pigafetta, pág. 23; Sarmiento, pág. LIV). En el mismo pasaje de Pigafetta encuentro la primera descripción de un otario (foca de orejas exteriores); dice: «Lupi marini grossi come vitelli con orechie piccole é ronde.» El manco lo describió por primera vez Vasco de Gama, que le vió en una ensenada llamada Mossel-bay, 4° al E. del cabo de Buena Esperanza (Lichtenstein, en Vaterl. Mus., tomo I, pág. 394). Yo no he visto en las costas americanas del mar del Sur ni otarios ni mancos al norte de la isla de San Lorenzo, frente al Callao de Lima (latitud 12° 3′). Allí existen dos nuevas especies, que M. Meyen ha figurado recientemente en la parte zoológica de su Viaje alrededor del mundo, pl. 14 y 31. Á mayor distancia al O., los otarios se acercan mucho más al Ecuador, por ejemplo, en Nueva Guinea.

[223] No se ha explorado el río Santa Cruz más que hasta Weddels Bluff.

[224] La anchura de la América meridional, por los 52° 22′ de altitud austral, entre el cabo Pilares y el cabo de las Vírgenes, es, de O. á E., de 80 leguas marinas, mientras el desarrollo de las sinuosidades del estrecho de Magallanes, cuya mitad oriental tiene la dirección de SSO.-NNO., y la occidental ESE.-ONO., es de 108 leguas marinas de 20 al grado ecuatorial. La forma triangular de la extremidad austral de la América meridional es tan poco regular al S. de los 40° de latitud, que por dos veces, en el paralelo del golfo de San Jorge (latitud 45½°) y en el de la bahía de los Nodales hasta río Gallegos (latitud 51° 40′), la anchura del continente es menor que en el estrecho de Magallanes. Esta configuración de las costas, tan distinta de la que tienen en la extremidad del África, merecería ser fijada con más precisión por medio de buenas observaciones de longitud.

En la latitud del cabo de Buena Esperanza, la extremidad del continente africano presenta una costa de 150 leguas, casi enteramente dirigida de E. á O. Esta forma truncada desaparecería si el banco de las Agujas (Agulhas banc) se uniera al continente por un levantamiento submarino; entonces África terminaría en punta á los 36° 47′ de latitud austral, es decir, á 2° 52′ al S. de la ciudad del Cabo y 2° al S. del cabo Agulhas, que es hoy el punto más meridional de África. Estas extremidades meridionales de los continentes tienen especial interés geológico, y de esperar es que algún día se descubrirá si en la opuesta dirección de las partes orientales y occidentales del estrecho de Magallanes influye la dirección de las corrientes pelásgicas ó el yacimiento de las aristas de las rocas. Mr. King ha hecho ya la interesante observación que las islas sólo abundan en el estrecho, donde los grüstein son más frecuentes (Journ. of the Royal Geogr. Soc., 1832 vol. I, pág. 166). Además, esta nueva expedición inglesa, más aún que las de Córdova, Churruca y Galiano, ha probado la gran exactitud de la opinión de un navegante del siglo XVI, D. Ricardo Aquines (Herrera, descr. de las Ind. occ. pág. 49), según la cual, hasta los 56° de latitud (la del cabo de Hornos es efectivamente 55° 58′ 41″), toda la banda del Sur del estrecho, es decir, la Tierra de los Fuegos, como entonces se decía, «es un grupo de islas de distintos tamaños».

Según las investigaciones del capitán King, comandante del Acenture y del Beagle durante los años 1826 y 1830, la Tierra del Fuego la forman tres grandes islas, King Charles South Land (rodeada al Este por el estrecho de Le Maire), Clarence Island y South Desolation, cuya punta occidental es el cabo Pilares. El cabo de Hornos forma un islote de roca anfibolítica al SE. de la isla La Hermite, que en pequeño tiene la forma de Sicilia, y se encuentra, como las islas de Wollaston y Navarino, un poco al O. del meridíano del volcán de Basil Hall. En un viaje hacia el O., rasando el cabo de Hornos, se pasa entre las rocas de Diego Ramírez (latitud 56° 26′ 35″) y de San Ildefonso. Estos dos grupos de escollos están separados uno de otro más de 32 millas.