[225] Viaje al estr., p. IV. El mismo Magallanes llamó al estrecho por él descubierto Estrecho Patagónico, nombre que pronto cambió por el de Estrecho de la (nave) Victoria (Pigafetta, pág. 40).

[226] Herrera, déc. II, lib. 9, cap. 11. En las hermosas cartas que acompañan á la obra del mayor Rennell sobre las corrientes á la vasta bahía (latitud 41° 8′-42° 2′), que termina al Sur por la Península de San José, y que tiene una configuración tan extraordinaria, se la llama bahía de San Matías. Las cartas de la expedición de Malaspina, publicadas por el Depósito hidrográfico de Madrid, la dejan sin nombre. Comparando las latitudes de Magallanes y de su hábil compañero de fortuna Andrés de San Martín, á las latitudes determinadas en nuestros días, se ve que la suposición de un error de 1½° no puede admitirse, y que el nombre de San Matías conviene mejor á la bahía de Todos los Santos (latitud 39° 52′-40° 40′), entre el río Colorado y el río Negro de la costa patagónica. Tal es, al menos, el resultado de mis investigaciones.

[227] Primo viaggio, pág. 40.

[228] Aquí fué donde Serrano creyó observar, el 11 de Octubre de 1502, un eclipse de sol, «que en el meridiano debía verificarse á 10 h. 8 m. de la mañana»; pero según el extracto que Herrera (déc. II, lib. 9, cap. 14) nos da del Diario de Serrano, «el disco del sol no se obscureció ni totalmente ni en parte, y sólo se vió que al empezar el eclipse, estando el astro á 42½° de altura, cambió su color en rojo obscuro, tal como se ve en Castilla al través del humo de rastrojos ardiendo». Cesó este fenómeno cuando estuvo el sol á 44½° de altura. Esta observación, que Pigafetta no menciona y de que habla Herrera por manera tan ininteligible, no está hecha, ciertamente, para dar un resultado de longitud; sin embargo, Castañada (Hist. delle Indie, lib. VI, pág. 103) pretende que Magallanes determinó, «por el eclipse de sol de 17 de Abril de 1520, y conforme á las reglas que le había dado Faleiro, que había 61° de diferencia de longitud entre Sevilla y el río de Santa Cruz». Esta valuación sólo tiene el error de 1½° de menos, exactitud muy notable para el año de 1520 si se recuerda que Barros (déc. III, libro 5.º, cap. 9) presenta resultados extraordinariamente contradictorios que se obtenían conforme á las mismas reglas de Faleiro. Además, ni Magallanes ni Serrano fueron en Abril á la desembocadura del río Santa Cruz, y Castañada confunde probablemente el eclipse de sol de 11 de Octubre con uno de los ensayos de observaciones de conjunción que hizo el cosmógrafo Andrés de San Martín, durante la estancia de la expedición en Río San Julián, «según la industria de Ruy Faleiro», como dicen los documentos reunidos por Herrera. Magallanes partió de Sanlúcar el 21 de Septiembre de 1519, tocó en el Río de la Plata á principios de Enero de 1520, en la bahía de San Matías el 15 de Febrero, en Río San Julián el 2 de Abril, en río Santa Cruz el 14 de Septiembre, y en el cabo de las Vírgenes el 21 de Octubre de 1520.

[229] El globo de Behaim, construído en Nuremberg en 1492, no presenta más que la isla de San Brandán, que, como se sabe, ya figuraba en los mapas del siglo XIV. La absoluta ignorancia de Behaim en 1492 sobre la existencia de los Bacalaos (Terranova), confirma los argumentos con que el autor del Memoir of Sebastián Cabot (1831, páginas 286-289) combate la existencia de un viaje de descubrimientos á la costa Noroeste de América, hecho en 1484 por Juan Vas Cortereal. Sabemos, por la historia de las islas portuguesas de Cordeyro, que este personaje era gobernador de Tercera, y sería raro que viviendo Behaim en las Azores no hubiera tenido conocimiento de tierras occidentales vistas por Juan Vas Cortereal.

[230] Murr, pág. 47; Mannert, Einl. in die Geogr. der Alten, pág. 173. Cuando Schoner, natural de Carlstadt, en Franconia, fué llamado por Melanchthon de Bamberg á Nuremberg para desempeñar la cátedra de matemáticas, llevó consigo el globo. Este globo, de 2 pies, 10 pulgadas y 6 líneas de diámetro, encuéntrase colocado en la biblioteca de la Municipalidad (Stadtbibliothek). El tratado de Circulis Sphæræ (Tiguri, 1546), que también contiene una carta con el istmo de Panamá atravesado por un estrecho, no es, sin embargo, de Schoner, porque se ve en su obra Optisculum Geographicum ex diversorum libris et cartis collectum que en 1533 conocía (capítulo XX) la expedición de Magallanes («ducis navium invictissimi Cæsaris divi Caroli»). El paso del Noroeste, buscado recientemente por Parry y Ross, figura como abierto al Norte de un vasto continente llamado Terra Baccalearum en el mapamundi del Opusculum Geographicum Joannis Myritii Melitensis (Ingolstadt, 1590), pág. 60.

[231] Klaproth, Notice d’une Mappemonde et d’une Cosmographie chinoises, 1833, pág. 85. Véase también Nov. Journ. Asiat., t. XI, pág. 66.

[232] M. Letronne, en su edición de Dicuil, página 12. De igual manera κέρας significa geográficamente, ó un promontorio, ó, en sentido negativo, la desembocadura de un río ó de un golfo (Strabón, lib. X, pág. 458 Cas.; Hesiodo, Theog., 789, y los Fragmentos de Hannon).

[233] Véase en los dos primeros capítulos de esta obra la influencia que en el ánimo de Colón ejerció la erudición clásica.

[234] Malpaghino, propiamente Juan Malpighi de Ravena (Heeren, Gesh. der Classiker. Einl., pár. 162).