[347] Es la expresión que emplea Barros, déc. I, lib. I, cap. (Vida de D. Enrique, pág. 156). Madera la encontraron despoblada, y también las Azores. Si en el texto empleo la palabra descubierta, es para indicar la época en que los portugueses llegaron por primera vez á estas islas. Instruído el infante D. Enrique por mapas antiguos, anunció de antemano á Velho Cabral, en 1432, que «cerca del escollo de las Hormigas encontraría pronto otra isla» (loc. cit., pág. 320).

[348] Navarrete, t. I, pág. 5. Este testimonio no se encuentra ni en la Vida del Almirante ni en Las Décadas de Herrera.

[349] García, Origen de los Indios, lib. I, cap. 9; Wulfer, De major. Oceani Ins., 1691, pág. 120; Muñoz, lib. II, § 9; Baldelli, Mil., pág. LX; Washington Irving, t. IV, páginas 316-332.

[350] Voss, ad Mel., pág. 604; Tzschucke, ad Mel., t. III, parte III, pág. 412. El descubrimiento de la isla de Madera, cuya existencia sospecharon Gonzálves y Tristán Vaz, porque desde Porto Santo aparecía como una sombra en el horizonte, contribuyó, sin duda, á la convicción de la realidad de estas apariciones. «Tinhaõ por vezes observado no mar huma como sombra, que a distancia naõ deixava distinguir o que fosse» (Vida do Inf., pág. 161).

[351] El nombre de Meropis aplicado á un continente no designa, por cierto, una tierra de mortales (de voz articulada). Theopompo le da un sentido especial, porque dice que los hombres de esta tierra se llaman Méropes.—Ælian, Var. Hist., III, 18 (edic. Kühn, t. I, pág. 187).

[352] M. Buache ha omitido las palabras que siguen sancti Brandani é isole Ponzele. Su isola Capricia es la Caprazia de Pizigano, la más meridional de las tres. El nombre de Isola dello Legname del Portulano Mediceo, que es anterior en diez y seis años al mapa de Pizigano, falta en éste. Sin embargo, dicho nombre sirvió de origen al de Madeira, cuando medio siglo después se verificó el supuesto descubrimiento de Tristán Vaz.

[353] Zurla, Viaggi, t. II, pág. 322.

[354] Tal es la tradición de Behaim, en cuyo globo se dice, Insula Antilia genaunt Septe citade. Fija la emigración del «arzobispo de Porto Portigal» á la Antillia en el año 734 (Murr., página 30), pero Fernando Colón indica el año 714 (Vida del Alm., cap. 8). La última de estas fechas es la de la victoria ganada por Muza en las orillas del Guadalete. Los historiadores portugueses refieren que la emigración se efectuó después de la toma de Mérida, con el propósito de ir al archipiélago de las Canarias, donde los emigrantes no llegaron (Faria y Sousa., Hist. del Reyno de Port., p. II, cap. 7, pág. 138).

[355] En la biografía de Toscanelli, hecha por el abate Ximénez (Del Gnome. Fior., 1757, páginas LXXIX y XCIV), publícase la carta del astrónomo florentino conforme á la primera traducción veneciana de la Vida del Almirante, hecha en 1571 por Alfonso de Ulloa. He aquí sus palabras: «Dall’Isola di Antilia, che voi chiamate di Sette Città, della quale havete notitia, fino á Cipango, sono dicci spatii.» Lo dicho en italiano falta en la traducción española de Navarrete (t. II, pág. 3) y también en la que González Barcia (Historiadores primitivos de las Indias occidentales, t. I, pág. 6) debió hacer del texto italiano de Ulloa. Ya hemos observado antes que el verdadero original latino, del que Fernando Colón hizo la primera traducción española de la carta de Toscanelli, no ha parecido hasta ahora. Por el conocimiento íntimo de la lengua española pueden adivinarse con facilidad los errores de la traducción italiana, que equivocadamente he atribuído en la nota 17 del capítulo V, al abate Ximénez.

[356] Buache, Mem. de l’Inst., t. VI, páginas 22 y 25; Zurla, Viaggi, t. II, pág. 324.