[337] Esta identidad la ha supuesto también en nuestros días el conde Carli (Opere, t. XII, pág. 188).
[338] Isidoro Hisp., Orig., pág. 172.
[339] Mapamundi de Juan Purdy, 1834.
[340] Varían mucho los nombres con que se designan este santo personaje y su isla. En las lenguas de la Europa latina se escribe Brandón, Brandano, Blandín (cambiando la r en l), Borondón y Brandamis.
[341] Tradiciones recogidas por M. de Murr en su Diplom. Gesch. von Martin Behaim, pág. 33.
[342] Acerca del pasaje de los muertos y de las islas Afortunadas, véanse Procopio, De Bello Goth., IV, 20; Tzetz, ad Lycophr., V, 1204. Consúltese también la Memoria sobre los Argonautas en Ukert, Geogr. der Griechen, t. II, I, pág. 343, á Welker’s, Homerische Phæaken und Inseln der Seligen, ya Khein, Mus. für Philol., B. I, páginas 237-241.
[343] «Peregratis Orcadibus cæterisque aquilonensibus insulis ad patriam redeunt» (Bosco, Bibl. Floriac., pág. 602). «Insula S. Brandani e regione Terræ Cortereali sive Novæ Franciæ Americæ septentrionalis sita, in Oceano boreali» (Honor. Philiponi, Navig. Patrum Ord. S. Bened., 1621, pág. 14).
[344] Este hecho está, al parecer, en contradicción con la época que Murray asigna á la primera población de las Shetland; pero Mr. Letronne lo hace probable por la interpretación de un pasaje de Solino, favorable á que dicho grupo de islas estuvo habitado desde el tiempo de los romanos (Dicuil, página 134, y en las Adiciones, pág. 90). Es extraordinario que Æneas Silvio Piccolomini, en su Geografía del NO. de Europa, nada diga de los viajes de San Brandón y de su isla. El sabio italiano estuvo, sin embargo, en Escocia, y describió con gracejo su primera impresión al ver alguna distribución de hulla hecha á los mendigos escoceses. «In Scotia pauperes pæne nudos ad templa meridicantes aceptis lapidibus eleemosyne gratia datis lætos abiise conspeximus. Id genus lapidis sive sulphurea, sive pingui materia præditum pro ligno, quo regio nuda est, comburitur.» Æn. Syll., Op. geogr. et hist., 1691 (Europa, capítulo 47, pág. 319).
[345] Plutarco, in Sert., cap. 8.
[346] Tomo IV, Dist. X, § 10.