[329] No nos admiremos de nuestra ignorancia en las cosas antiguas, pues no sabemos quién, de poco acá, halló las Indias, que tan señalada y nueva cosa es (Gomara, fol. X). Esta duda se funda en la historia obscurísima del piloto que, después de haber visto las tierras al Oeste, murió en casa de Colón, historia que no figuró en el pleito del fiscal y que Oviedo (lib. II, capítulo 3) recuerda por primera vez en 1535. Garcilaso de la Vega, en 1609, da nombre á este piloto (Alonso Sánchez de Huelva), y fija una fecha, 1484 (el año en que Colón se ausentó de Portugal), al acontecimiento cuya importancia procuran exagerar los enemigos de la gloria de Italia.
Termino esta nota recordando que Gomara confirma, del modo más explícito, lo que hemos expuesto antes acerca de la idea correctísima que Colón se había formado (Vida del Almirante, cap. IV) de la posición de la Thylé de Solino. «Algunos piensan, dice Gomara, que Islandia es la Thilé, isla final de lo que los romanos supieron hacia el Norte; mas no es, que Islandia ha poco tiempo que se descubrió, y es mayor y más septentrional.» (La coloca, como Cristóbal Colón, á los 73° de latitud.) Thilé, propiamente es una isleta que cae entre las Orcades (Orkney Islands) y las Far (Færoer, Far Isles), algo salida al Occidente y en 67°, bien que Tolomeo no la sitúa tan alto. Está Islandia 40 leguas de las islas Fare, 60 de Thylé y más de 100 de las Orcadesa» (Gomara, p. VII, b).
Como Gomara cuenta el grado de latitud de 17½ leguas castellanas (fol. VI), este cálculo de distancias parciales está tan embrollado como el de latitudes; pero resulta claro que Gomara, largo tiempo antes que Camden (Tzschucke, ad Melam, vol. III, p. 3, pág. 227), antes que d’Anville (Mem. de la Acad. des Inscr., t. XXXVII, pág. 438) colocó la Thylé habitada la de Solino y de Tácito (Agricola, cap. X) entre las Færoë y las Orcades; por tanto, en el grupo de las islas Shetland. Ésta es la Thylé donde los Hérulos, saliendo de Dinamarca, arribaron, según Procopio (De Bello Gothico, II, 15). Adán de Brema (De situ Daniæ, Helmst., 1670, pág. 158) fué el primero que aplicó el nombre de Thylé á la Islandia descubierta por los escandinavos.—Antes del comentario de Tszchucke, que acabo de citar, la compilación más completa sobre la Thylé de los antiguos encuéntrase en Pontano, Rerum Danicarum hist., 1631, páginas 741 y 755.
[330] Camden, Brit., pág. 813; Zurla, Viaggi, t. II, pág. 307. En el mapa célebre de Fra Mauro (1457) encuéntranse también las «insule de Hibernia dite Fortunate». Gracioso Beníncasa (1471) presenta á la vez, y por doble empleo del mismo nombre, las islas Afortunadas al Oeste de África y al Oeste de Irlanda, de la Insula Sacra de Avieno.
[331] De esta suerte, en el siglo IX se imaginaba que la Grande Irlanda del normando Gudlekur estaba situada al Oeste de nuestra Irlanda (Thorkelin, Fragm. of Engl. and Irish hist., página 80). En tiempo de Procopio se situaba una isla Brittia entre la verdadera Britannia y Thulé.
[332] No se olvide que esta obra está publicada en 1834.
[333] El autor de la obra De Mensura Orbis terræ, probablemente Dichullus, abate de Pahlacht (Letronne, páginas 25 y 139).
[334] De situ Daniæ, pág. 159. El Lebersee, Kleber-Meer, el mar viscoso es una de las maravillas de las regiones boreales celebradas en el Titurel de Eschenbach y por todos los poetas del ciclo de los Minnesinger (Von der Hagen, Mus. der altdeutschen Litter, t. I, páginas 294-300). Es el reflejo del pulmón marino de Pythéas, «á través del cual no se podía ni navegar ni andar (Strabón, II, pág. 104, Cas.), una reminiscencia del Mare Morimarusa de Philemón» (Plinio, IV, 13).
[335] Horn, Orig. Amer., pág. 26.
[336] Plinio, VI, 31.