[319] Leidenfrost, Hist. biogr. Wörterb., t. III, pág. 553. El candor y la buena fe de Ricardo Hakluyt ha tenido recientemente un hábil y juicioso defensor en el historiador escocés Mr. Patrick Fraser y Tytler. Véase su Vindication of Hakluyt en Progress of Discovery of the Northern coast of America, 1832, páginas 417-444.

[320] Digo las dos Américas, porque once años después de la expedición que Ralegh envió á Roanoke, cerca de Albemarle, en Virginia, ocupáronle desde 1595 á 1617 sus proyectos quiméricos de el Dorado y la restauración de los Incas en el Perú. «I further remember, dice, that Berreo confessed (refiérese al gobernador español de Trinidad, Antonio de Berreo, que cayó en manos de Ralegh) to me and others that there was found among the prophecies in Peru, that from Inglatierra those Ingas should be again in time to come restored.» (Véase la excelente biografía de Ralegh, por Mr. Cayley, paginas 7, 17, 51 y 100.) Los medios de restauración eran sumamente sencillos, á saber: 1.º, poner guarniciones de tres á cuatro mil ingleses en las poblaciones del Inca, con pretexto de defender el territorio contra los enemigos exteriores; 2.º, que el príncipe restaurado pagara anualmente á la reina Isabel una contribución de 300.000 libras esterlinas. «It seemed to me, ajoute Ralegh, that this Empyre of Guiana is reserved for the english nation.»

[321] Colón y Oviedo en su Historia natural y general de las Indias, lib. II, cap. 3 (Ramusio, edic. de 1606, t. III, pág. 65, 6), fúndanse uno y otro en el pasaje de Plinio, VI, 31, en donde las palabras præ navigatione Atlantis (á lo largo del Atlas), tienen, al parecer, un sentido muy distinto del que se ha creído encontrar en ellas. (Véase Gossellín, Geogr., t. I, pág. 148.) D. Fernando Colón no se atreve á negar que su padre hubiera tomado las Hespérides por el Nuevo Continente. Sin duda fué éste uno de los argumentos de erudición que empleó el grande hombre en las disputas académicas de Salamanca. Su hijo dice terminantemente (cap. 7), al citar á Plinio y á Solino, «que las islas Hespérides las tuvo por cierto el Almirante que fuesen las de las Indias»; pero él mismo no considera probable esta opinión de Seboso, y se burla en otro sitio (cap. 9) de los Cartagineses que encontraron á Cuba y Haïtí inhabitadas y de ese rey Hesperus, en cuyo reinado dominaron los españoles las Indias. Observo que Dicuil no copia el pasaje de Plinio, y limítase á decir que las Hespérides están más lejos de la costa de África que las Gorgonias (Gorgodes).

[322] «Nel viaggio di Madoc tutto si riduce ad una diceria non so quando inventata, ma senza dubio non molto anticamente, perché per poco que si volese andar avanti ne secoli si troverebbero i Gallesi, con tutta la loro antica genealogia celtica, non solo senza muse, ma senza alfabeto» (Formaleoni, Illustr. di duc carte ant., 1783, pág. 47). Por lo menos la censura senza muse es injustísima.

[323] Precis de Geogr. (2.ª edic.), pág. 521.

[324] Antoniotto dice: «Las caravelas perdidas hace 170 años»; lo que supone que los hermanos Vivaldi hicieron en 1285 su expedición, mencionada ya por el místico Pedro d’Abano, que murió en 1312 (Spotorno, t. II, pág. 305; Tiraboschi, tomo V, lib. I, cap. 5, § 15; Jacobo Graberg, Annali di Geogr. e di Statist., t. II, pág. 285; t. VI, pág. 170; Zurla, Viaggi, t. I, páginas 155-158; Baldelli, t. I, páginas XL, y CLXVII). Usodimare no es un nombre propio, sino palabra que indica un oficio, como aun se dice en la marina francesa capitán buen praticien, ó práctico de la costa de Guinea; por esto en el Novus Orbis de Grinæus encuéntranse estas palabras: Navis Antonieti cujusdam Liguris, qui maria sulcare probe noverat.

[325] Véase el Atlas catalán de la Biblioteca del Rey. M. Buchon fija la fecha en el año de 1374. El documento publicado por M. Graberg (Baldelli, pág. CLXV) llama, según parece, á D. Jaime Ferrer «Joannem Ferne Catalanum», que partió el día de San Lorenzo de 1346 para Rujaura (Río de Oro). No creo dudosa la identidad de la persona.

[326] Joachima Lelewela, Pisma pomiejsze geogr. historyzne, 1814, p. 58.

[327] Georgí Horni, Ulyssea, 1671, pág. 279; Zurla, Viaggi, tomo II, pág. 26; Malte Brun, pág. 532; Wytfliet, Descript. Ptol. augmentum, 1597, pág. 188, y Pontano (De situ Daniæ, 1631, pág. 763), escriben por error Scolvus.

[328] Historia de las Indias, fol. XX. El nombre de Tierra de Labrador fué inventado, según la juiciosa observación del autor de Memoir of Seb. Cabot (pág. 246), por Cortereal y los portugueses comerciantes de esclavos, como indicación que en esta costa septentrional hombres eran singularmente á propósito para el trabajo (la labor). Gomara dice, efectivamente (folio XX), que los habitantes son «hombres dispuestos, aunque morenos, y trabajadores» (el embajador de Venecia en Lisboa, Pedro Pasqueligi, escribía once días después de la vuelta de Cortereal, y de ver los indios, comparando á éstos, por el color de la piel, con los bohemios ó cingani). La corta estatura de los esquimales de la verdadera Tierra del Labrador no justifica mucho este elogio; pero se lee en el mismo capítulo de Gomara que Cortereal tomó estos indios en las islas del golfo cuadrado, es decir, en el golfo del río San Lorenzo. Acaso el nombre de Tierra de los Labradores se tomaba en un sentido más general y vago, comprendiendo las raza indígenas no esquimales, casi como Newfundlans ó Tierras Nuevas designan á veces en el siglo XV otras costas que las de la grande isla frontera á Anticosti. (Mem. of Cabot, pág. 57.)