[423] Déc. I, lib. V, cap. 3.
[424] Recuerdo que la Punta del Brasil de la isla Tercera, cuyo nombre ha subsistido hasta nuestros días, está señalada en la carta de Ortelio de 1578. El nombre que en el siglo XIV tenía toda la isla, lo conservó un solo punto de ella.
[425] Edición de Anveres de 1730, pág. 258. El párrafo empieza así: «En la cumbre de un monte que llaman del Cuervo fué hallada una estatua de un hombre puesta á caballo en pelo.» Este monte del Cuervo es la misma isla de Corvo.
[426] Confundiendo las palabras losa y loza, se ha dicho erróneamente que la estatua era de una especie de tierra cocida. (Mem. de l’Inst., t. VI, pág. 26.)
[427] Freyre (Vida do Infante Dom Henrique, páginas 319-338) dice «antes de 1447»; Boid (Description of the Azores, 1835, pág. 317) «hacia 1460».
[428] Boid, l.c., páginas 316-318. Antes hemos dicho que ya en 1436 el mapa de Andrés Bianco presenta la isla de Corvos marinos, nombre debido, sin duda, á las muchísimas aves que vuelan alrededor de la isla y no al aspecto sombrío de una montaña. No se tiene noticia de erupción volcánica reciente en Corvo, pero en la isla Flores hay un pico con crater.
[429] Mapa de Tofino, corregido con arreglo á las observaciones cronométricas de Mr. Degenes: Corvo, 33° 31′ 4″. Flores, 33° 36′ 34″.
[430] Eust., Comm., 64, 10 (Bernhardy, Geogr. græci min., tomo I, pág. 96). Estas estatuas del Hércules Tirio no estaban en el interior del templo de Gades, según dice Philostrato, quien, no reconociendo los caracteres púnicos de las columnas metálicas del templo, añade (y la observación me parece muy notable) que estos caracteres no eran ni indios, ni egipcios. Phil., in Vita Apoll. Tyan., V, 5. (Opp. ed. Olear., pág. 190.)
[431] Memorant autem in qualibet ex dictis insulis (Perennibus) cerni statuam lapidibus constructam et unamquamque statuam esse longitudinis centum cubiterum, et super quamlibet statuam haberi simulacrum æneum retro manu innuens. Hæ statuæ sunt sex: et una illarum, uti fertur, est idolum Cades quæ est ad occidentalem partem Andalusiæ, et nemo novit ullam habitationem ultra illas.» Edrisi, pág. 6.—«Ab insula Majed orientem versus, ad insulam Saha est iter trium brevium dierum. In hac autem insula conspiciuntur simulacra aliquot at litus maris, erectæ dexteræ, quasi innuant aspicienti, ac dicant: Revertere illuc unde venisti, quoniam nulla est a tergo nostro tellus quam adire possis.» Edrisi, pág. 37. El Sionita traduce estas islas Khalidât por Insulæ perennes, pero el derivado Khuld, aplicado á Paraíso (jardín de la eternidad), prueba bien que se debería traducir como lo hace Mr. Freitag, Insulæ fortunatæ. El primer pasaje de Edrisi me inspira alguna duda acerca del simulacrum de bronce que sirve de base á una estatua. He consultado á mi colega de la Academia de Berlín, el sabio orientalista Mr. Wilken, y examinando el texto original, opina que debe traducirse de este modo: Además del ídolo (sanam) de cien codos, hay en estas islas una figura de bronce.» Fauka, no significa sólo encima, sino también pretær. Malte Brun (Precis. de la Geogr., t. I, pág. 531) ha confundido las Canarias y las Azores. Las comunicaciones con las primeras nunca quedaron interrumpidas en los siglos XIII y XIV. (Albertus Magnus, De nat. locor., lib. II, cap. 5; Bocage, Coment. de la Divina Comedia, II, 331.)
[432] L. c., pág. 55. Véase Edrisi, pág, 71, donde habla de los compañeros de Dhulcarnaïn, muertos por los habitantes del mar Tenebroso.