Juan Díaz de Solís murió durante sus éxitos, después de llegar en el reconocimiento de las costas occidentales de América hasta los 36° de latitud austral. Salió del puerto de Lepe el 8 de Octubre de 1515; llegó al cabo de San Roque del Brasil (lat. 5° 28′ 17″ Sur); diseñó el yacimiento de la costa, doblando, como lo hicieron Vicente Yáñez Pinzón y Diego de Lepe, el cabo de San Agustín (cabo de Santa María de la Consolación ó de Rostro Hermoso), hasta la bahía de Río Janeiro; tocó, favorecido siempre por las corrientes que se dirigen al SSO. en el cabo de la Cananea (lat. 25° 10′), en la isla de la Plata (hoy Santa Catalina) (lat. 27° 36′), en las islas de los Lobos, cerca de Maldonado, y, en fin, en el puerto de Nuestra Señora de la Candelaria, que se creyó estaba á los 35° de latitud austral, probablemente entre Maldonado (lat. 34° 53′ 27″) y Montevideo (latitud 34° 54′ 8″). Allí descubrieron los españoles esa gran abertura de la mar dulce que llamaron río de Solís. Después de anclar en el interior del río, cerca de una isla (islote de Martín García), cuya latitud austral se fijaba en 34° 40′, los indígenas asesinaron á Solís y á ocho de los que le acompañaban; probablemente en Agosto de 1516. Herrera (déc. II, lib. I, cap. 17; déc. IV, lib. I, cap. 1; Mem. of Seb. Cabot, 1831, pág. 104) nos ha conservado una parte del Diario de la expedición, al menos los detalles de las posiciones, que demuestran notable progreso desde Colón en la precisión de las observaciones de las alturas meridianas del sol.

Aunque Gomara lo niega, parece que la denominación de Río de Solís fué cambiada por la de Río de la Plata, cuando la expedición de Diego García en 1527, quien encontró allí placas de plata, que probablemente procedían de las minas de Potosí, en manos de los indios guaranís. «Fueron las primeras muestras americanas de este metal que se recibieron en España», según asegura Herrera; pero dudo de la exactitud de esta noticia.

Los reyes aztecas hacían explotar las minas argentíferas de Tasco (Tlachco, en la provincia mejicana de Cohuixco), que yo he visitado (Essai pol., t. III, pág. 115, segunda edición). Cortés dice en sus cartas á Carlos V que eran comunes los vasos de plata en Tenochtitlán, y Herrera olvida que el conquistador de Méjico desembarcó el 19 de Septiembre en la playa de Veracruz (Chalchicuecan), y que, llegado á la capital, mandó fabricar á los plateros indígenas (aztecas) desde los primeros días, conforme á los modelos españoles, no sólo cuchillos y cucharas de plata, sino también figurillas de santos para enviarlas á Europa; por tanto, las muestras de plata americana debieron ser vistas siete ú ocho años antes que Diego García y Sebastián Cabot se encontraran en el Río de Solís, en la costa perteneciente hoy á la República Argentina.

En vista de los datos cronológicos expuestos en este resumen de descubrimientos, superfluo sería refutar la opinión de los que atribuyen á Cabot el descubrimiento del Río de la Plata.

En Valladolid, en 1517, fué donde Magallanes manifestó sus proyectos de descubrir un estrecho que pretendía haber visto trazado en un mapa de Behaim.


IX.

Influencia de la configuración de África en las ideas
sobre la que debía tener América.

En esta larga serie de descubrimientos desde la desembocadura del Orinoco hasta la del Río de la Plata, la época de la muerte de Martín Behaim coincide con los grandes armamentos que preparaba la Corte de España para buscar hacia el Sur el paso á la tierra de las especias, siendo uno de sus resultados más importantes la expedición de Pinzón y de Solís al Río Colorado, á los 40° de latitud austral (en 1508).

En geografía como en historia, los hechos y las opiniones influyen entre sí mutuamente, y con frecuencia acaban por confundirse. Modifican esta reacción ó influencia recíproca el carácter del siglo, los intereses dominantes y la autoridad de algunos hombres notables.