La analogía de forma entre Africa y la América del Sur pudo engendrar la misma esperanza de circunnavegación, cuando en 1508 Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís llegaron al grado 40 de latitud austral y vieron la inclinación de las costas de América hacia el Suroeste, desde el cabo de San Agustín, en una extensión de más de 900 leguas marinas. Balboa no había descubierto aún el Océano Pacífico; sin embargo, Colón sabía, poco antes de morir (1506), que este Océano existía y que estaba próximo á las costas orientales de Veragua: sabíalo, no por combinaciones hipotéticas sobre la configuración del Asia oriental, sino por testimonio de los indígenas, quienes, en el cuarto viaje del Almirante, le dijeron que cerca del río de Belén el otro mar vuelve (boxa) hacia Ciguara y las bocas del Ganges, y que estas tierras occidentales (del Aurea, es decir, del Quersoneso de Oro, de Ptolomeo) están relativamente en la misma posición[202] con las costas (orientales) de Veragua que está Tortosa (en la desembocadura del Ebro) con Fuenterrabía (en las Vascongadas) ó Venecia con Pisa.

Colón buscaba, como dice su hijo (Vida del Almirante, cap. 90), el estrecho de Tierra Firme; pero la palabra estrecho ocasiona en todas las lenguas equivocaciones, «pudiendo ser de agua ó de tierra»; por tanto, un paso ó un istmo. El Almirante fué con frecuencia engañado por los intérpretes que, en su nombre, se informaban de la forma de las tierras.

Sorprende ver que la analogía con Africa no infundiera la esperanza de una circunnavegación (el proyecto de dar la vuelta á la parte austral del Nuevo Continente) antes que la convicción de la existencia de un estrecho. En los documentos oficiales, sobre todo en los que datan de los años de 1505 á 1507, la vía por la cual se llegaba á las especias no está verdaderamente indicada con claridad, y, sin embargo, con frecuencia se habla del estrecho «por el cual los mismos portugueses deseaban buscar un camino más corto para llegar á las islas de las especias».

Cuando posteriormente (dos años después de la expedición de Balboa y del descubrimiento del mar del Sur) recibió Solís el encargo de navegar «á espaldas de Castilla del Oro», es decir, de visitar las costas occidentales de esta provincia, se le prescribió ir primero al Sur, sin especificar si doblaría el cabo que debía formar la extremidad austral del continente. La palabra abertura del continente no consta en la instrucción de 24 de Noviembre de 1514 (según lo expresé antes al enumerar las expediciones hechas desde 1498 á 1517), sino como medio de comunicar con la isla de Cuba «luego que llegaredes á las espaldas de donde estuviere Pedrarias enviarleeis un mensagero, con cartas vuestras para mi, con la figura de la costa, é continuareis vuestro camino; é si la dicha Castilla del Oro quedare isla é obiere abertura por donde podais enviar otras cartas vuestras á la isla de Cuba, enviadme otro hombre por alli, haciendome saber lo que hobieredes hallado, despues que me hobieredes escrito por via de Pedrarias, é la figura de lo que hobieredes descubierto.»

He aquí cómo concibo el sentido de esta notable instrucción. Cuando hayáis llegado á la espalda (á la costa occidental) del gobierno de Pedrarias, comunicaréis con él (por tierra) y continuaréis vuestro camino (hacia el Norte, para llegar al paralelo de Cuba). Si entonces descubrís que este gobierno de Pedrarias (Pedro Arias de Avila) ó la Castilla del Oro es una isla y que existe alguna abertura (de la costa) por donde podáis enviar otros despachos á la isla de Cuba, haréis pasar un mensajero por este estrecho, para que yo sepa lo que habéis hecho desde la primera carta entregada á Pedrarias. Supónese el estrecho hacia el Norte del Darien «despues de haber comunicado con Pedrarias». Toda esta expedición se llama un viaje á la parte del Sur (Real nombramiento de contador de la armada de Solís del 22 de Julio de 1515), y como por el Sur debe llegar la expedición á espaldas de Castilla del Oro y la instrucción de 1514 sólo dice, si encontráis otro estrecho (otra abertura) para enviar un despacho á Cuba, podría creerse que Solís esperaba rodear la extremidad austral de América para entrar en el mar descubierto por Balboa. Esta inducción me parece natural; pero Herrera[203], que muy bien pudiera no haber visto los mismos documentos, es de opinión contraria, pues dice pura y simplemente que Solís debía ser enviado (en 1515) hacia el Sur, porque, según las opiniones de los cosmógrafos, «podría haber por allí un paso para llegar á las islas de las especias».

Iguales dudas existen respecto á las instrucciones y esperanzas de Magallanes. Este marino portugués no habla de circunnavegación, de un cabo semejante al que doblaron Díaz y Gama, y sólo indica un medio de conseguir buen éxito, el de seguir la costa más allá del cabo de Santa María á la desembocadura del río de Solís (río de la Plata) hasta encontrar el estrecho que había visto señalado en el mapa de Behaim.

Hemos expuesto antes los testimonios de este hecho, tomados de los documentos coetáneos del Diario de Pigafetta y de los Diarios de los pilotos que Herrera tuvo á su disposición. Magallanes pudo atribuir equivocadamente al cosmógrafo de Nuremberg, cuyo nombre gozaba gran celebridad, lo que no era obra suya (errores de esta clase hasta hoy mismo son frecuentes); pero no se trata aquí tanto del autor de un mapamundi, como de la influencia que éste ejerció en la previsión de un descubrimiento real.


X.

Las expediciones clandestinas.