El barco indio de que habla Fra Mauro, buscaba en 1420 («verso ponente fuora del Cavo de Diab»), á través de las Isole verde y de los bancos de bruma del mare tenebrosum, las islas de hi Homeni è de le Done. Estas palabras que cito textualmente indican por lo menos que el mito árabe de las Amazonas no se refería á una localidad bien determinada. No se trata, pues, aquí de una de esas islas situadas en el vasto archipiélago[197] que Edrisi figura dirigido de O. á E. desde la costa meridional del Yemen hasta la extremidad oriental del mar de Sind, frente á una costa de Africa que por Barbara (Cafrorum terra, Edrisi, ed. Hartm. p. 98), Alzung (Terra Zengitana, Hartm. p. 100) y Sefala (Zofala, Hartm. p. 103-108 y 113) se prolonga también de E. á O. hasta el promontorio africano de Vac-Vac (Vakvak); porque existe una parte continental é islas de este nombre. (Véase el texto de Edrisi, p. 34, «de terra Sofalæ confini et de propinqua insula Vac-Vac.)»
La tierra que busca el Zoncho de la India está al otro lado del cabo austral de Africa, y sólo en el caso de creerle inmensamente alejado al Este del promontorio Vac-Vac y conforme al convencimiento de la redondez de la tierra, generalmente admitido por los geógrafos árabes, hubiera podido llegar, navegando hacia el Oeste al mar Tenebroso (el Atlántico), donde están las isole verde, de las cuales se tenían nociones muy vagas.
Pero mucho más que la situación de una de estas islas fabulosas de los árabes que los navegantes cristianos han poblado de obispos y de monjes, importa el trazado del cabo de Buena Esperanza en un mapamundi de 1459. Los mismos que sospechan algunas adiciones posteriores[198], no las suponen más allá de 1470; de suerte que las expediciones de Díaz y de Gama son indudablemente diez y siete y veintisiete años posteriores á la ejecución del mapa que nos presenta el Capo di Diab. El conocimiento de la existencia de este promontorio es más notable, porque su nombre mismo parece indicar qué pueblo lo descubrió y qué en general las corrientes pelásgicas que, según nociones exactísimas adquiridas desde el siglo XIII por Marco Polo en las Indias, impulsan con extrema violencia hacia el SO. y el SSO., impedían á los árabes estacionados en las factorías desde el siglo XII en toda la costa oriental de Africa, desde el cabo Guardafuí hasta Quilloa y Sofala, llevar su navegación más allá del promontorio que los portugueses llamaron después Cabo de las Corrientes (latitud austral 23° 58′).
Temíase pasar la desembocadura meridional del canal de Mozambique, porque se sabía que no era posible volver navegando contra la corriente. «Il mare corre si forte á mezzodi, que á pena se potrebbe tornare» (Marco Polo, lib. III, cap. 35). Resulta, pues, que sólo por noticias de los indígenas y por alguna atrevida expedición, semejante á la que Fra Mauro supone hecha en 1420, pudo conocerse la configuración de la extremidad de Africa. Acaso el barco indio que dobló el cabo Diab á favor de la corriente del Banco de las Agujas (el great Lagullas stream de Rennell) volvió[199], después de estar, como dice Fra Mauro, cuarenta días en el Océano Atlántico, á favor de la contracorriente (southern connecting current), que, reforzada por los vientos del Oeste en latitudes más meridionales, entre los paralelos 37° y 40°, arrastra una parte de las aguas del Atlántico hacia el Este en el Océano de la India, y constituye uno de los rasgos más notables del gran cuadro de los ríos pelásgicos.
El nombre que dió Mauro al promontorio austral de Africa exige algunas explicaciones basadas en conocimientos lingüísticos más exactos. El Cardenal Zurla ve en el cabo Diab el cabo de los Lobos. En árabe, dsiáb (el colectivo ó pluralis fractus de dsib) significa indudablemente lobos; pero M. Walckenaer[200] en un interesante artículo sobre el mapamundi de Fra Mauro, ha demostrado que esta etimología es menos probable que la de una derivación de la palabra malaya dib ó div, isla.
Las comarcas de Zanguébar y de Mozambique las frecuentaron, antes que los portugueses, los barcos árabes, persas é indios. El nombre dado al cabo puede, por tanto, corresponder á dos familias de lenguas originalmente distintas, á las lenguas semíticas (armenias) ó á las lenguas indo-germánicas. La palabra que comunmente se usa en persa para decir isla, es bendâb (unión de agua, en alemán das Wasserband); pero duab (dos aguas en persa, comarca entre el Jumna y el Ganges), palabra formada regularmente por analogía con la pendjab (la Pentapotamida), confúndese remontando al sanscrito con dvîpa (dvi, dos, y âpa, agua), que significa á la vez isla y península[201].
Fernando Colón, aficionado á los rasgos de erudición, dice que el nombre de cabo de Buena Esperanza «ha sido sustituído al de Agesingua», indudablemente corrupción de Agisymba. Este nombre recuerda la problemática expedición de Julio Materno hacia el límite extremo de la Etiopía, que Maríno de Tyro (Ptolomeo, lib. I, capítulos 7 y 9) quería situar más allá del trópico de invierno, y que dió ocasión á Ptolomeo para entrar en curiosas discusiones de Geografía zoológica.
En el gran siglo de los descubrimientos marítimos, los portugueses recordaron con frecuencia el nombre de Agisymba, y Barros (déc I, lib. X, cap. 1) indica, al parecer, que el nombre de Symbaoé (corte), que los indígenas dan á las antiguas fortificaciones al Oeste de Sofala (lat. austral 20° ó 21°) podría ser muy bien un reflexo de Agisymba de Maríno de Tyro, denominación etiópica que Julio Materno y Septimio Flaco dieron á conocer á los romanos.
Acabamos de ver que la circunnavegación del África austral fué impulsada por el conocimiento de la forma triangular de este continente; por las tradiciones, verdaderas ó falsas, pero religiosamente conservadas de antiguos viajes; por las nociones que los árabes de España, de la Mauritania y de Egipto extendieron desde los siglos XII y XIII en el comercio árabe, persa é indio con la costa oriental de Africa; finalmente, por los mapamundis que, fundados en las mismas nociones, presentaban, medio siglo antes de Vasco de Gama, la configuración de este cabo, hacia el cual se dirigía la corriente de Mozambique y que bañaban á la vez el Océano Indio y el Océano Atlántico.