Este célebre canónigo geógrafo, que describe la Curlandia y una parte de Prusia como formando islas en el Báltico[304], conoció sin duda el Vinland desde el siglo XI; pero su Historia eclesiástica y su Corografía escandinava fueron impresas por primera vez setenta y tres años después de muerto Colón.

El mérito de haber reconocido el primer descubrimiento de la América continental por los normandos, pertenece indudablemente al geógrafo Ortelio, que emitió esta opinión desde el año 1570, casi en vida de Bartolomé de las Casas, el célebre contemporáneo de Colón y de Cortés[305]. «Lo único hecho por Cristóbal Colón, dice Ortelio, es poner el Nuevo Mundo en comunicaciones estables de comercio y utilidad con Europa»[306]. Este juicio es mucho más severo. Por lo demás, las opiniones del geógrafo no se basaban en las expediciones al Vinland, que para nada menciona (quizá porque las obras de Adam de Brema no fueron impresas hasta 1579,) sino en los viajes de Nicolás y Antonio Zeni, 1388-1404, á pesar de haber sido siempre problemática la localidad á donde llegaron[307].

Nada diré de este asunto, acerca del cual se han agotado ya, según parece, todas las combinaciones posibles[308]. Hablar de una isla Icaria donde reina un rey Icarus, hijo de Dædalus, rey de Escocia, parece á primera vista que es comprender estos viajes entre los mitos geográficos; pero el ejemplo mismo de Cristóbal Colón, que creia oir en boca de los indígenas de Haïtí, de Cuba y de Veragua los nombres de las ciudades citadas por Marco Polo, nos prueba cuánto desfiguran los viajeros los sonidos de las lenguas que ignoran, sobre todo cuando dirige sus interpretaciones una falsa erudición.

Examinando imparcialmente la relación de los Zeni, encuéntrase en ella ingenuidad y descripciones detalladas de objetos de que por nada, en Europa, podían tener idea. Si, como pretende Torfæus en el prefacio de su obra sobre el Vinland, el libro de los Zeni fuera una ficción destinada á empañar la gloria de Colón, el editor hubiera procurado sin duda relacionar los descubrimientos venecianos, si no con los del marino genovés, al menos con los descubrimientos boreales de los Bacallaos de Cabot ó de Gómez. Hubiera además insistido en la prioridad de la expedición de los Zeni hacia las costas del Nuevo Mundo; hubiera dicho que los viajes posteriores á la Florida y Méjico habían probado cuán exacto era lo que los pescadores de Frislanda supieron al arribar al «mundo nuevo» de Drogeo acerca de la riqueza y de la civilización de los pueblos (americanos) situados hacia el Sur y el Sureste. El aislamiento de los hechos y la falta de recriminaciones disipan la sospecha de impostura; pero la confusión extrema que reina en los datos numéricos de las distancias y de los días de navegación, parece probar el desorden con que fueron redactados y el deplorable estado de unos manuscritos que, en parte, debieron destrozar los herederos de los viajeros Zeni, ignorando su valor.

Según ya he recordado, ni Andrés Bianco, ni su maestro Fra Mauro en el mapamundi trazado en la misma Venecia desde 1457 á 1470, nombran la Frislanda que Eggers, Buache y Malte Brun toman por el grupo de las Færoë. Esta proximidad á Escocia hace probable la facilidad con que vemos que en 1391 Nicolás Zeni se reune con su hermano Antonio; pero el silencio de Fra Mauro[309], geógrafo veneciano de inmensa erudición, y la ignorancia absoluta del nombre de Frislanda en los Sagas y en los anales de Islandia[310] y de Noruega, son dos circunstancias muy difíciles de explicar.

Pero resulta siempre cierto que Colón no aprendió en su viaje á Thulé nada que pudiera favorecer sus vastos proyectos.[311] Ni en el pleito entre el fisco y D. Diego Colón, en el cual todas las inculpaciones acerca de la novedad del descubrimiento fueron discutidas y estimadas en su verdadero valer, ni en los primeros cincuenta y cinco años que siguieron al pleito, se ha hablado nada de descubrimiento de la América septentrional anterior á 1492.

La Groenlandia, que se creía tan inmediata á Noruega que en el mapa de los Zeni todavía figura como una prolongación peninsular de la Escandinavia, fué considerada en toda la Edad Media como perteneciente á los mares de Europa, y la idea de relacionar la historia de su primera colonización con la del descubrimiento de las Nuevas Indias, no pudo ocurrírsele ni á los más crueles enemigos de Colón.


XV.

Estado social de América antes del descubrimiento.