XVIII.
La isla de San Brandón.
No es de escasa importancia señalar la filiación y emigración de este mito geográfico.
Los viajes de dos santos, el abate irlandés de Cluainfert, Brandamis[340], y de Maclovio, ó San Malo, adornados con rasgos fantásticos, y la persuasión, muy extendida en el siglo VI, de la existencia de una isla de los Bienaventurados al NO. de Europa, reflejan las tradiciones de la antigüedad acerca de las maravillas del mar Cronieno. Los monjes buscaban el paraíso de la isla Ima en el mare pigrum y cœnosum de los romanos, que es su Klebersee ú Océano viscoso.
Plutarco describe las islas sagradas del mar Cronieno, cerca de Bretaña, «donde reina suave temperatura; donde Saturno, encerrado en un antro profundo, duerme bajo la guarda de Briareo». Este cuadro recuerda la fertilidad de Edén. (Paradisiacas delicias, insulam amænitate et fertilitate præ cunctis terris præstantissimam)[341] de la isla de Ima, que permanecía oculta á los mortales; recuerda al gigante Mildum, resucitado por San Brandón en la caverna que le sirve de tumba.
Procopio, que era contemporáneo de San Brandón, y Tzetzés[342], que es posterior á él en cerca de seis siglos, prueban que las antiguas creencias de las maravillas del mar Británico se conservaron en las mismas comarcas donde había entrado ya el Cristianismo; y podría añadir que en Irlanda la erudición, refugiada en los claustros, contribuía á propagar la localidad de los mitos. Bajo este punto de vista, la obra de Dicuil, que citaré con frecuencia, es un monumento notabilísimo, pues atestigua el afán con que un monje nacido en Irlanda, á mediados del siglo VIII, estudiaba á Plinio, Solino y Orosio.
Las tradiciones de griegos y romanos, y los mitos que presentaban un carácter local, podían, pues, mezclarse en el Norte á las novelas históricas de la vida de los santos.
La primera posición geográfica asignada á la isla de que tratamos, puesta en todos los mapas de la Edad Media, es en el paralelo de Irlanda, y aun en una latitud más septentrional. San Brandón, con setenta y cinco frailes que le acompañaron durante siete años, volvió por las islas Orcades[343]. Se sabe que antes de sus viajes habitó en las islas Shetland[344].
La isla de San Brandón fué llevada en el siglo XV á una latitud más meridional, al Occidente de las islas Canarias, emigración causada según creo, por el doble empleo del nombre de islas Afortunadas. Ya he dicho antes que el célebre mapa de Fra Mauro señala las Insule de Hibernia dite Fortunate, y que Gracioso Benincasa, en 1471, indica á la vez el Elysium del Norte y el de Homero (las islas de los Bienaventurados de Hesiodo y de Píndaro). La denominación vaga de islas Atlánticas[345] con que designábanse á veces las Afortunadas, favorecía este doble empleo ó señalamiento de ellas.