Continuando el orden cronológico, en que aparece la Antillia en los mapamundi de la Edad Media, preciso es nombrar, á continuación del mapa de origen italiano de la biblioteca de Weimar, y el núm. 5 de Andrés Bianco, los mapas de Bedrazio y del cosmógrafo Martín Behaim.

Existe en Parma un mapamundi del genovés Beclario ó Bedrazio, que tiene dos pies y dos y media pulgadas de largo y dos pies de ancho. Antes que Zurla, ya hicieron mención de él Pezzana y Paciaudi[360]. Se ven en él las formas rectangulares de las islas Antillia y Sarastagio (Mano de Satán?), y cerca de Sarastasio (Satanaxio) una islita en forma de hoz (isola falcata), llamada Dammar. Este grupo tiene la notable inscripción siguiente: Insule de novo repte (repertæ.)

Como más al Oeste de este grupo sitúa Bedrazio otra isla cuadrada con el nombre de Royllo, el bibliotecario Paciaudi ha creído ver en estas cuatro islas un principio del archipiélago de las Antillas.

Este notable mapa es de 1436, por tanto del mismo año que el Atlas de Bianco y no anterior á éste, como asegura el cardenal Zurla[361]. La isla en forma de hoz encuéntrase también cerca de la Man Satanaxio (un poco al Norte) en el mapa de 1424.

Cítanse con frecuencia, como conteniendo también la isla Antillia, los postulanos de Gracioso[362] Benincasa de Ancona y de su hijo Andrés (1463-1473); pero se ha tomado, según parece, un mapa mucho menos antiguo, de Blaze Voulodet, redactado en 1586, donde se encuentra, al Oeste de Irlanda, una tierra llamada Scorafixa ó Stocafixa (Bacallaos?), por una obra de Andrés Benincasa[363].

El globo de Behaim ofrece dos particularidades respecto á la Antillia. La sitúa á los 24° de latitud, mientras Toscanelli, en su carta á Colón, asigna á esta isla el paralelo de Lisboa[364] y la figura redonda y pequeña, como la isla San Miguel, del archipiélago de las Azores; mientras la isla de San Bradán tiene en el globo de Behaim la forma rectangular que llama la atención en el mapa de Andrés Bianco, pero que también tienen la isla de Royllo de Bedrazio, la Giava maggiore de Fra Maura, y el Japón (Zipangut) del geógrafo de Nuremberg.

La opinión del sabio Zurla[365], de que «la forma rectangular de la Antillia» prueba que es la Atlántida de Platón, no merece serio examen. En la extensa y verbosa topografía de la Atlántida, que presenta el Critias, jamás se habla del contorno general de esta isla, descrita como montuosa, cubierta de bosques, rica en aguas termales, donde pacen elefantes. Lo que Platón dice de la forma tetragonal ó cuadrada sólo se refiere á una llanura (τὸ πεδίον) de 3.000 estadios de larga y 2.000 estadios de ancha, situada en la parte meridional de la Atlántida. Esta llanura[366], que rodea la ciudadela de Neptuno, pertenece al monarca reinante; confina por el lado Sur con la mar, y al Norte, Este y Oeste linda con las propiedades de los nueve arcontes, terreno lleno de montañas y cuya forma no está designada. Además, aunque Platón dijera que la forma de la Atlántida era rectangular, no había motivo para suponer que, en el momento de su destrucción[367] se había quebrado la isla como un pedazo de espato de Islandia en fragmentos completamente semejantes y que la Antillía representaba uno de estos fragmentos.

Tampoco buscaremos los restos de la Atlántida en las formaciones que sirven de base á la creta de Inglaterra en las arenas verdes y el wealdclay[368], ó, como se ha hecho más recientemente, «el plano de Méjico en el fortín de la Atlántida, que Neptuno rodea de fosos llenos de agua y de estrechas lenguas de tierra»[369]. La ciudad de Méjico, la antigua Tenochtitlán, fué fundada por los Aztecas en el lago Tezcuco, el año de 1325 de nuestra era, y se unía á las orillas del lago por medio de diques trazados en línea recta. Sin llegar á Solón ó al Peplum de las pequeñas Panatheneas, sería preciso atribuir á Platón, una previsión de diez y seis siglos y medio.

Digno es de notar que, á pesar de lo vivamente que impresionaron el ánimo de Colón la carta y el mapa de ruta de Toscanelli (Colón copia frases enteras de la carta en la introducción del Diario de su primer viaje), ni él, ni Gomara, ni Oviedo ó Acosta, ni los mapas de América ó los mapamundi añadidos á las ediciones de Ptolomeo desde 1508 mencionan la Antillia. Cuando Colón entra en el puerto de Lisboa el 4 de Marzo de 1493, no nombra la Antillia como punto de partida, dice que viene de Cipango.