M. Marsden supone[416] que la madera de Bresil de la Edad Media, la de las Indias Orientales, era el sapang de los malayos (Cæsalpinia sapan); pero creo probable que los árabes introdujeran en el comercio muchas especies de madera roja con el nombre de bakkam, sobre todo la madera de chandana (Pterocarpus santalinus), que en Bengala lleva también el nombre persa de bukhum[417] y de la cual ha extraído M. Pelletier la verdadera laca roja.

Vimos anteriormente que desde el siglo XIV las islas del Atlántico, pertenecientes probablemente al Archipiélago volcánico de las Azores, aparecían en los mapas con los nombres de Bracie, Berzil y Brasil. Pedro Coppo da Isola supone en su Portulan[418] de 1528 que Cristóbal Colón, antes de llegar á las costas de América, tocó «en las islas Ventura, Columbo y Brasil.» A primera vista parece seguro reconocer en uno de estos nombres geográficos el de un bosque de madera roja de la India; pero ¿cuál puede ser el árbol que, en un grupo de islas cuya flora se parece á la de Portugal, ocasione tan extraña equivocación?

Como el mapa de Pizigano de 1367 dice yxola Brazie (no Brazir) seu Mayotas, M. Buache opina, en su Memoria relativa á la Antillia, «que Mayotas, Braçir y Tercera son sinónimos y designan país arrasado por los volcanes.» Confieso no adivinar la etimología en que puede fundarse para suponer que la primera y la tercera de estas denominaciones significan país arrasado por los volcanes.

Los portugueses creen generalmente (y doy su opinión sin garantizar la exactitud) que el nombre de Terceira indica la tercera isla descubierta (en 1449) después de las islas Santa María y San Miguel. En esta interpretación no se cuentan para nada las Hormigas vistas por Gonzalo Velho Cabral en 1431.

El conde Baldelli ha hecho revivir la opinión del geógrafo francés, declarando más probable la explicación vulgar, la de la analogía de nombre con una madera tintórea de la India. Yo no veo nada ardiente en los nombres de Mayotas y de Tercera; pero convengo en que Brazie recuerda las palabras de la Europa latina, braise (francesa), braza y braseiro (portuguesas), brasero y braciere (española é italiana)[419].

Ignoramos de qué idioma de Asia en la Edad Media se tomó el nombre de la madera de tinte brazilli ó braxilis, ó si estas denominaciones, como las de índigo, de campeche ó de jalapa, indican localidades de origen. Lo extendida que estuvo en los antiguos tiempos la civilización de la India en el gran Archipiélago de Asia, induce á acudir á las raíces del sanscrito, raíces en las cuales la significación de rojo y de fuego se confunden[420]. Revisando los diarios de ruta y las cartas de Colón, ni una sola vez encuentro el nombre de palo del brasil. Es seguro, sin embargo, que desde 1495, y, por tanto, mucho tiempo antes del descubrimiento de la Terra Sanctæ Crucis, que hoy llamamos Brasil, una cæsalpinea de Santo Domingo (la cæsalpinia brasiliensis) fué tomada por el braxilis de las Grandes Indias; el bakam del comercio de los árabes.

Cuenta Anghiera, en el lib. IV de la primera década de las Oceánicas, que en el segundo viaje de Colón encontróse en Haïti «Sylvas inmensas, quæ arbores nullas nutriebant alias præterquam coccineas quarum lignum mercatores Itali verzinum, Hispani brasilum apellant.»

En el tercer viaje de Colón (déc. I, lib. 9, pág. 21), cargaron en la costa de Paria tres mil libras de Brasil «superior al de Haïti».

Vicente Yáñez Pinzón, de cuyo itinerario nos ha conservado Grinæus un fragmento, llama en 1499 estos árboles vistos en Paria (Payra) «bosques de sándalo rojo».

A medida que los descubrimientos se extienden al Sur del cabo de San Agustín, sobre todo después que Pedro Alvarez Cabral tomó posesión en Mayo de 1500 de la Tierra de Santa Cruz, aumentó la actividad del comercio de madera roja del continente americano.