Más sorpresa podrían causar las cañas de bambú (guadua de las Antillas y de toda la América equinoccial), llevadas por las corrientes á las costas de Porto-Santo, porque alrededor de esta isla las aguas se mueven generalmente hacia el S. y SSE. y reciben la misma dirección desde el paralelo del cabo de Finisterre.
Pero un ejemplo que data del principio de mi viaje á América prueba que de vez en cuando el Gulf Stream de las Azores comunica con la corriente de Guinea ó del Norte de Africa, y lleva troncos de árboles del nuevo continente hasta las islas Canarias. Poco antes de mi llegada á Tenerife el mar había depositado en la rada de Santa Cruz un tronco de Cedrela odorata, cubierto de corteza y líquenes, árbol americano que no puede confundirse con ningún otro, que sin duda había sido arrancado de la costa de Paria ó de la de Honduras siguiendo el gran vortex del golfo de Méjico y del canal de Bahama.
En el estado medio de los movimientos del Atlántico[444], los ríos pelásgicos, que distinguimos con los nombres un poco vagos de Gulf Stream, corriente equinoccial y corrientes del golfo de Guinea, del Brasil y del Africa meridional, están separados por aguas tranquilas ó estancadas que sólo obedecen al impulso local de los vientos; pero por la reunión fortuita de causas meteorológicas á veces muy lejanas, se ensanchan y prolongan los ríos pelásgicos, inundando, por decirlo así, espacios de mar faltos de movimientos propios de translación. En estos casos las corrientes de distintos nombres se mezclan temporalmente entre sí, y producen fenómenos que debieron sorprender en época en que la geografía física de la cuenca del Atlántico era menos conocida que ahora.
En la Historia del descubrimiento de las islas Canarias, de Jorge Glas, publicada en 1764, leemos que, pocos años antes de su publicación, un barco pequeño cargado de trigo, al pasar de la isla de Lanzarote á la rada de Santa Cruz de Tenerife, fué arrastrado por una tormenta fuera del archipiélago de las Canarias. La corriente equinoccial y los vientos alisios le llevaron hacia el Oeste, encontrándole un barco inglés á dos días de distancia de la costa de Caracas y salvando á los marineros canarios que habían sobrevivido, á quienes surtió de agua y condujo al puerto de la Guaira[445].
Suceso semejante ocurrió en 1731 á un barco cargado de vino y de algunos comestibles que iba desde Tenerife á la Gomera: durante muchos días lucho con vientos contrarios, y abandonado á las corrientes, llegó con seis hombres de tripulación á la isla de la Trinidad, frente á la costa de Paria[446]. La comunicación establecida entre la corriente del África septentrional, dirigida hacia el Sur, y la corriente equinoccial dirigida hacia el Oeste, obraban, pues, en sentido diametralmente opuesto al que llevó en los siglos XV y XVIII los troncos de bambú y de cedrela á Porto Santo y á Tenerife[447].
Respecto al hecho que más llama la atención, el de las barcas cubiertas, tripuladas por hombres de una raza de que nunca se había oído hablar, vistas en las islas Azores, la historia presenta muchos ejemplos exactamente iguales. James Wallace refiere en su Historia de las islas Orcades, que algunas veces, impulsados por las corrientes y los vientos del Noroeste, llegaron groenlandeses á aquellas islas, cuyos habitantes les llamaban Finn-men. Vióse uno de ellos en 1682 en la punta meridional de la isla de Eda, reuniéndose mucha gente para gozar de tan extraño espectáculo; pero cuando se le quiso coger, el groenlandés logró escapar. En 1684 apareció también un pescador americano, quizá el mismo, cerca de la isla Westram.
En la iglesia de la isla Burra se conserva una de estas canoas de esquimales, arrojada por una tempestad[448]. La distancia del trayecto debe calcularse en cuatrocientas leguas marinas, distancia que con una velocidad de siete á ocho nudos por hora, en tiempo tempestuoso, puede recorrerse en menos de siete días.
El cardenal Bembo, en su Historia de Venecia, cita el caso de un barco lleno de indígenas americanos, hallado por un buque francés que navegaba en el Océano, no lejos de las costas de Inglaterra[449].