Cuatro años antes, en 1504, algunos pescadores de Bretaña fueron sin duda llevados accidentalmente á las costas del Canadá[450].

Otros ejemplos de traslaciones involuntarias corresponden á la Edad Media y han sido citados con frecuencia á causa de un pasaje célebre de los fragmentos históricos de Cornelio Nepote[451], pasaje que llamó mucho la atención pública cuando se buscaba un paso al Noroeste en la navegación á la India. Pomponio Mela, que vivió en época próxima á Cornelio Nepote, cuenta, y Plinio repite, que siendo procónsul en las Galias Metelo Céler, recibió como regalo del Rey de los Boii ó Baeti (el nombre es incierto y Plinio le llama Rey de los suevos), algunos indios que, arrastrados fuera del mar de la India por las tempestades, llegaron á las costas de Germania. Inútil es discutir aquí de nuevo si este Metelo Céler es el mismo que fué pretor de Roma el año del consulado de Cicerón, é inmediatamente después de éste, cónsul con L. Afranio, ó si el Rey germano era Ariovisto, vencido por Julio César. Lo que está fuera de duda, por la relación de ideas que conducen á Mela á citar el hecho tenido por cierto, es que se creía entonces en Roma que estos hombres morenos, enviados desde Germania á las Galias, llegaron por el Océano que baña el este y el norte del Asia, dando la vuelta al continente por más allá de la desembocadura del mar Caspio.

Esta suposición estaba perfectamente de acuerdo con las ideas geográficas de aquella época, es decir, con las falsas ideas que, desde la expedición de Alejandro, se tenían acerca de la comunicación del Caspio con el Océano septentrional, ideas que desdichadamente prevalecían sobre las que Herodoto había adquirido en Olbia y en las orillas del Hypanis[452].

En tiempo de Ptolomeo era aún el mar Báltico un mar abierto al Este, y la península escandinava una isla que no impedía navegar hacia el Este, á partir de la extremidad del Quersoneso Cimbrico y de la isla Scandia. «Estas bocas son, según Strabón, el punto más septentrional de la costa que se extiende desde allí hasta la India y á donde, desde este país, se puede llegar por mar, como lo atestigua Patroclo, que mandó en aquellos parajes» (II, pág. 74 Cas.). En otro párrafo (XI, página 518) habla nuevamente Strabón de esta posibilidad. «El hecho, dice, de que algunos navegantes hayan ido desde la India á la Hyrcania por mar, no se cree cierto, pero Patroclo nos asegura que es posible.»

Strabón, que por lo general consultaba poco á los autores latinos, no tuvo ninguna noticia del supuesto viaje de los negociantes indios conducidos á las Galias. Plinio, que con frecuencia cometía inexactitudes en las notas que tomaba casi á escape (adnotabat et quidem cursim, dice su sobrino), convirtió la conjetura de Patroclo en un hecho circunstanciado. Según dice, toda la parte del Océano comprendida entre la India y el mar Caspio (esto es, su desembocadura) fué explorada por los macedonios durante los reinados de Seleuco y Antioco[453].

Siendo el objeto de toda investigación filológica esclarecer la opinión que el autor ha querido enunciar, es indudable que Pomponio Mela no creyó que los indios llegaron á la costa noroeste de Alemania por circunnavegación del Asia oriental y boreal, pues dice: Vi tempestatum ex Indicis æquoribus abrepti, y no es lícito suponer, como lo hacen Huet[454] y otros comentadores, que vinieran por el Oxus, el mar Caspio y el Palus Mæotide al mar Báltico. Estas fabulosas comunicaciones del Caspio con el Océano boreal y con el Palus Mæotides, y del Palus con el Báltico[455], tenían sin duda muchos partidarios desde las eruditas especulaciones de la escuela de Alejandría acerca del viaje de los argonautas; pero en el suceso que Cornelio Nepote refiere, para nada se alude á las líneas hidrográficas trazadas al través de los continentes.

Siendo conocido que, á pesar de los grandes perfeccionamientos de la navegación moderna, la acumulación de hielos impide navegar por el estrecho de Behring á lo largo de las islas de Nueva Zembla, se ha suscitado la cuestión de saber de qué raza serían los hombres de color que el procónsul Metelo Céler tomó por indios. Ya en la primera mitad del siglo XVI se supuso que estos hombres eran pescadores esquimales del Labrador y de Groenlandia arrastrados por los vientos del Oeste á las costas británicas. Esta opinión se ha atribuído equivocadamente á Malte Brun y á otros geógrafos modernos, pues la encuentro expuesta ya por Gomara, que dice, refiriéndose á los indios de Quinto Metelo Céler: «Si ya no fuesen de Tierra del Labrador, y los tuviesen (los romanos) por indianos, engañados (acerca de su verdadero origen) en el color.» (Historia de las Indias, folio 7.)

Cornelio Wytfliet, en sus Noticias sobre el Occidente ó Adiciones á la geografía de Ptolomeo, emite la misma opinión[456] fundándose en las fantasías de Paolo Giovio (Paulas Jovius), contemporáneo de Colón y de Vespucci, quien creía que el sanguinario culto de los Bretones y de los Galos fué importado por colonos del Labrador y de Estotilanda.