[55] Obispo de Cambray desde 1396, y citado frecuentemente en tiempo de Colón con la denominación de Cardenalis Camaracensis. El Almirante le llama Pedro de Ailiaco, y su hijo don Fernando, en la Vida de su padre, Pedro de Heliaco.
[56] Después de su tercer viaje llegó Colón á Haití el 30 de Agosto de 1493. Los buques que trajeron la carta á que aquí me refiero, partieron el 18 de Octubre del mismo año. (Muñoz, libro VI, § 43).
[57] Este volumen en folio, que he estudiado cuidadosamente y comparado con las grandes ediciones de Alberto el Grande y de Roger Bacon, ni está paginado, ni contiene indicación del lugar donde vió la luz; pero se sabe, con bastante exactitud, que el tratado De Imagine Mundi ha sido escrito en 1410 é impreso por primera vez en 1490 (Joannis Launoii Constantantiensis, Regii Navarræ Gymnasii Parisiensis Historia, 1677, tomo II, pág. 478). Existe también, de Pedro de Ailly, Quæstiones in sphærum mundi Joannis de Sacrobosco, y Tractatus super librum Meteororum (impreso en Strasburgo en 1504, y en Viena en 1509). Las cinco memorias: De Concordantia astronomicæ veritatis cum theologia, recuerdan algunos trabajos modernísimos de Teología hebraizante, publicados cuatrocientos años después del cardenal d’Ailly.
[58] Toscanelli, en su carta al canónigo Martínez (escrita en 1474), no cita el nombre de Marco Polo, ni se le encuentra en los escritos de Cristóbal y de Fernando Colón. Tengo algunas dudas acerca de las nociones que, según Ximénez, Muñoz y Navarrete, debe haber sacado de los capítulos 68 y 77 del lib. II de Marco Polo, relativamente al Quinsay y á Zaitun. Más adelante veremos lo que puede corresponder á este viajero ó á Nicolás de Conti, de quien nos ha dejado Pogge algunos fragmentos, por desgracia muy incompletos. No negaré que el uso de las copias manuscritas fuese bastante común en la época en que preocupaban á Colón sus proyectos de descubrimientos, es decir, entre 1471 y 1492. La impresión más antigua de Marco Polo es la traducción alemana. Publicóse en Viena en 1477, tres años después que la carta de Toscanelli, y sin duda quedó desconocida é ininteligible para el sabio florentino. También es poco probable que Colón pudiera sacar partido de esta versión alemana; y si no vió la versión latina de Marco Polo, sin fecha ni lugar de impresión, conservada en el Museo Británico (versión que se supone ser de 1484 ó de 1490), debe creerse que antes de su primer viaje sólo pudo aprovechar copias manuscritas de Marco Polo, probablemente de la traducción latina del monje Pepino ó Pepuri de Bolonia, hecha en 1320, que circulaba unida á antiquísimas versiones manuscritas italianas. Las impresiones más antiguas del viajero veneciano son: en alemán de 1477; en latín de 1490 (Marco Polo translated by Marsden, páginas 57, 62, 70, 74, 75). Respecto á Aristóteles y á Strabón, que cita Colón con tanta frecuencia, pudo ver ediciones latinas del libro De Cœlo (Padua, 1473) y de la Geografía de Strabón (Venecia, 1472); pero es más verosímil, según he dicho, que el Almirante citara los autores antiguos por los extractos que de ellos encontró en Alliaco y otros cosmógrafos italianos, españoles ó árabes que habitualmente consultaba.
[59] Esta frase de monte Sopora á donde Salomón envió sus exploradores al fin del Oriente, es bastante singular. Sin embargo, Colón, al nombrar el monte Sopora, se refiere sin duda á Ophir, nombre que los Setenta escriben Sophira, Sophir, Sophara. La última forma ha hecho que se relacionara con la Sofara de Edrisi, célebre por su abundancia de oro.
[60] Son las propias palabras de Roger Bacon en el Opus majus, páginas 190, 231, 233.
[61] Según las investigaciones de Klaproth (Journal Asiatique, 1822, t. I, pág. 264), los primeros asignados de los tártaros, grabados en madera, y las primeras cajas de descuento para el papel moneda datan del año 1155 (un siglo antes de la misión de Rubruquis á Asia). El papel moneda existía ya en China desde fines del siglo X. Los primeros naipes grabados en madera son del año 1120. La imprenta china (con caracteres no móviles) publicó el primer libro impreso sobre letras grabadas en madera en 952. Esta editio princeps precedió 484 años al descubrimiento del ingenioso artífice de Guttenberg, descubrimiento que pudo hacerse á fines del siglo XIII, á la vuelta de Marco Polo si este viajero, en su Millione, hubiera llamado seriamente la atención del lector acerca de la imprenta en la China. Pero no menciona lo que llegó á serle muy familiar, y en este caso están la imprenta y el uso del té. Además, al nombrar Marco Polo el papel moneda chino, indica indirectamente el procedimiento de la impresión en caracteres no móviles. Josaphat Bárbaro, que recorrió la Persia en 1436, el mismo año que se cree ser el del descubrimiento de nuestra imprenta, y que conoció esta moneda, introducida en China por los mogoles, dice expresamente: «In quel luogo si spende moneta di carta laquale ogn’anno si muta con nuova stampa; é la moneta vecchia, in capo del anno, si porta alla zecca dove gli é data altra tanta di nova é bella, pagando tutta via due per centi di moneta d’argento buona.»
[62] Parece que el Cardenal tenía á la vista el pasaje de Strabón, t. II, pág. 161.
[63] L. C. Mapa Mundi, sección VIII, de quantitate terræ.
La prueba de que Colón medía la distancia recorrida en millas italianas encuéntrase en el diario de su primer viaje, viernes 3 de Agosto de 1492, donde dice «sesenta millas que son quince leguas». Las leguas marinas españolas son de tres millas. Tomás Parcacchi (Isole più famose del Mundo), cuya segunda edición es de 1576 recuerda que diez y siete y media leguas ó 70 millas de Italia forman un grado. No se usaban por tanto en los siglos XV y XVI las antiguas millas romanas que en número de 75 formaban un grado ecuatorial.