El enfermo recapacitó.

—¿Ese Felipe Auvray no es amigo de Amaury?

—Sí, señor.

—¿Uno muy elegante?

—¡Oh! no, tío.

—Pero joven y de gran posición, ¿no es eso?

—Sí.

—¿Noble?

—No.

—¿Te ama?