—A las siete de la mañana, si te conviene.

—¿Sitio?

—El bosque de Bolonia.

—¿Avenida?

—De la Muette.

—Está muy bien. Creo que tendremos bastante con un solo testigo para los dos, pues cuanto menos publicidad demos al lance, tanto menos padecerá la reputación de Antonia. Se trata de calumnias y...

—¿Cómo calumnias? ¿Te atreves a sostener que yo he calumniado a Antoñita?

—No sostengo sino que mañana a las siete estaré en el bosque de Bolonia, avenida de la Muette, con un testigo, y armas. ¡Hasta mañana!

—Mejor hasta la noche; pues hoy es jueves, día de recepción en casa de Antoñita, y por nada me privaría de verla.

—Está bien; a la noche la veremos, y mañana nos veremos.