Esta ley es por otra parte el principio y orígen de las indicaciones terapéuticas. Sabemos que se ha discutido la fórmula de esta ley; pero la esencia de la relacion de los medicamentos con la enfermedad, ha quedado la misma. No queremos, no, entablar una disputa de palabras.

El medicamento sin embargo cura de tres maneras ó procederes distintos: 1.º desarrollando en el organismo síntomas incompatibles con los de la afeccion morbosa, los cuales son disminuidos, adormecidos ó estinguidos; 2.º modificando al organismo en sus elementos constitutivos por una accion física ó química, es decir, ejerciendo una accion alterante, reconstitutiva; modificacion que puede esplicarse por una accion dinámica que vuelve al organismo su receptividad, á los tejidos y á los vasos su sensibilidad normal, y restableciendo la integridad y la armonía funcionales; 3.º obrando directamente sobre la vitalidad, por sus propiedades especiales y dinámicas, para disipar los síntomas de la enfermedad con la que tiene mas afinidad, mas semejanza, ó para combatir directamente su causa.

Estos tres procedimientos corresponden á tres métodos terapéuticos. A los dos primeros puede bastarles dósis mas ó menos fuertes. Se reservan las mas débiles para el tercero, que es el mas pronto y menos sujeto á percances. La supremacía pertenece siempre á la ley de los semejantes, que descansa sobre el tercer procedimiento.

Aunque la mayor parte de los medicamentos gozan de una unidad de accion incontestable en su tendencia general; sin embargo su accion constituye una série de efectos sucesivos y especiales, que no armonizan siempre con su unidad fundamental durante toda su evolucion y duracion. Despues, los efectos difieren segun las dósis, por lo que se reconoce en los medicamentos otros efectos que los especiales que resultan de las débiles dósis, porque hay muchos medicamentos que corresponden á diversos métodos terapéuticos. La ipecacuana, por ejemplo, que es antiflogística, antiespasmódica, antineurálgica y antihemorrágica, es tambien evacuante; el tártaro estibiado, el ruibarbo y los calomelanos tienen una accion evacuante además de su accion especial. No se pueden negar los efectos diuréticos del azoato de potasa, aunque no sean homeopáticos. El guayaco, el acónito y el carbonato de amoníaco, por sus efectos sudoríficos, corresponden á otros métodos que al de los semejantes. Las propiedades narcóticas del opio y de la belladona, que tienen sus indicaciones en el método de los contrarios, gozan de propiedades especiales tan diferentes como útiles en el sentido de la ley de los semejantes. Muchos medicamentos de los que vamos á tratar bajo el punto de vista homeopático, son tambien agentes de los métodos derivativo y revulsivo, etc..... y otros varios, por su aplicacion esterior, gozan mas de la propiedad de provocar irritaciones, la vesicacion..... etc.

Del mismo modo hay que reconocer los efectos alterantes de la mayor parte de las sustancias conocidas, es decir, la propiedad de determinar en los líquidos y sólidos un cambio insensible por el que vuelven á su estado normal; tal puede considerarse algunas veces la accion del arsénico, del bromo, del hierro, etc...., en la resolucion de los infartos glandulares, en la reconstitucion de la hematosis, en la reabsorcion de diversos derrames, en la cicatrizacion de algunas úlceras, etc....

Todos estos métodos curativos son imitaciones de la naturaleza que cura por sí misma las enfermedades dejadas á sus solos esfuerzos, ya por vómitos ó diarreas, por las orinas, el sudor, por una secrecion particular, ó ya tan solo por la vuelta insensible á la salud, etc.... Preciso es convenir en que estas imitaciones son con frecuencia muy incompletas, no solo en el modo de terminar (¿qué diferencia, en efecto, no hay entre las deposiciones, los sudores, las orinas críticas, y estas mismas evacuaciones provocadas por un medicamento?), sino mas aun en las relaciones de los períodos de las enfermedades; porque si los flujos críticos sobrevienen al fin de su evolucion para juzgar y terminar la alteracion patológica, los flujos provocados no producen esta resolucion ó sedacion mas que al principio; y cuando así obran, solo la completan supliendo á la insuficiencia de las evacuaciones críticas. Por otra parte, ¡cuántas veces no han agravado la enfermedad las evacuaciones provocadas!

La hidroterapia, la gimnasia, los viajes, todos los medios higiénicos capaces de auxiliar un tratamiento médico, ó de causar por sí mismos modificaciones orgánicas; de escitar una reaccion, y aun de restablecer la armonía funcional, son otros tantos agentes de curacion, ó auxiliares importantes que todo médico práctico admite sin oposicion.

Sin rechazar, pues, los otros métodos ó los medios accesorios de curacion, consagramos esta obra al método terapéutico basado sobre la ley de los semejantes, esponiendo los efectos fisiológicos de los medicamentos y deduciendo esperimentalmente los terapéuticos, pues están estos tan relacionados con los primeros, que generalmente nos ha bastado señalar entre los efectos terapéuticos los principales efectos fisiológicos, á fin de evitar fastidiosas é incesantes repeticiones, sin perjudicar por esto al diagnóstico de la enfermedad, que seguramente es igual al del medicamento.

En fin, así como la patologia natural no es susceptible de clasificacion (á no ser que se haga tan solo para facilitar el estudio) porque la clínica escrita no presenta jamás al observador los cambios fugaces de las enfermedades que la ciencia describe, divide y clasifica, así tambien la patogenesia, que es la patologia artificial, no puede clasificar los síntomas fisiológicos de los medicamentos, que constituyen enfermedades artificiales.

Es verdad que un gran número de medicamentos han producido por su esperimentacion en el hombre sano los dos efectos contrarios: boca húmeda, por ejemplo, y seca; orinas escasas y abundantes, estreñimiento y diarrea; verdad es tambien, que muchas veces las dos condiciones opuestas son curadas por un mismo medicamento, es decir, que este ha curado su semejante y su contrario, por lo cual se ha querido concluir que la ley de los semejantes era falsa. Esta objecion es puramente especiosa; pues si bien la distincion de los síntomas en primitivos y secundarios, no la resuelve, y ni el mismo Hahnemann que la estableció pudo justificarla; es un hecho que el medicamento, así como la causa morbosa, provoca síntomas diferentes ú opuestos en personas de constitucion y temperamentos tambien diferentes y opuestos. Esto no obstante, y á pesar que los dos síntomas contrarios, diarrea y estreñimiento, por ejemplo, en el acónito, brionia, cantárida y nuez vómica, etc..... tienen el mismo orígen, esto es, que la accion medicinal es la causa, ya obre sobre el sistema vascular de la mucosa intestinal, ó sobre la fibra del intestino, es indudable que, segun que se administren á sugetos irritables ó apáticos, biliosos, ó linfáticos, en un estado esténico ó asténico, etc..... así se presentará el estreñimiento ó la diarrea. Esta es la razon por la que hemos querido indicar para cada medicamento hasta donde la ciencia lo permita, las disposiciones orgánicas favorables ó análogas á las que él tiende á provocar.